Desde el principio yo no comprendía lo que estaba pasando, tan solo me dejaba llevar asistiendo en silencio como un mero espectador pasivo a los acontecimientos y las sensaciones que estaba experimentando, aguardando impaciente una señal que indicara por dónde iba a continuar la historia. No quise entrometerme demasiado y forzar los hechos para no provocar una reacción contraria, cuando todo va bien lo mejor es no hacer nada para no meter la pata, y sin embargo dejé que todo sucediera sin hacer nada por evitarlo, me sumergí en el suave vaivén de las olas arrastrándome hacia la profundidad, olvidándome de que no sabía nadar.

Si es el mar, siempre puedes dejarte llevar hasta que te encuentren...
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