martes, abril 28, 2020

Tienes todo el derecho a estar mal. Nadie te va a decir cómo tienes que sentirte o lo que debes pensar. No tienes ninguna obligación de ser feliz ni mucho menos de parecerlo. Si miras a tu alrededor, no hay demasiados motivos para el optimismo. Estoy harto de mensajes triunfalistas, de ese positivismo impuesto de moda, de autoengaños forzados y esperanzas postizas. No quieres escuchar más palabras bonitas sin sentido ni promesas falsas. Ningún consejo ni un reproche y mucho menos una bronca. No necesitas que nadie venga a salvarte ni a guiarte por el buen camino. No pidas perdón por ser como eres ni te arrepientas de tus pecados consentidos. No te sientas culpable por ser tú mismo y no como otros quieren que seas. Tómate el lujo de estar triste, de llorar si hace falta, de tener dudas y miedos, sin que nadie, ni tú mismo, censure tu actitud. Porque tienes derecho a sentirte mal y a seguir respondiendo “Estoy bien” cada vez que te pregunten.

4 comentarios:

  1. Me has leído el pensamiento. Un beso

    ResponderEliminar
  2. El poder está en uno mismo, eso está claro. De igual forma por más que alguien te vomite encima un arco-iris no vas a sentirte más lleno de colores. Pero es importante recordar, cuando estemos tristes, que no somos tristes. Y aunque hay que perder de vez en cuando, para re-aprender básicamente que da mejor sensación ganar, no hay que regocijarse demasiado en las derrotas.
    Saludos!

    ResponderEliminar