Antes de que digas nada, escúchame una cosa. No he venido hasta aquí a entregar las armas, a rendirme sin ni siquiera haber peleado, a aceptar la derrota sin merecerla. Estoy dispuesto a enfrentarme a mis mayores miedos, extinguir los monstruos que aún me quedan. Por eso, no me pidas que abandone, que renuncie a mis sueños, que desaparezca de tu vida como si nunca hubiera pasado por ella. Porque nada de eso conseguirá cambiar lo que siento y siendo así, no me queda más remedio que seguir luchando por lo que deseo.

Una vez más, no soy yo, tengo la certeza de que no lo soy, que pena me doy, y sigo estando, aunque no sé cuánto tardaré en marcharme....
ResponderEliminar