En la vida hay que elegir de qué lado estás y no quedarte al margen. Detesto a los que no se mojan, a los que pasan indiferentes ante la injusticia sin pronunciarse, a los que nunca se equivocan porque nucna opinan. No se puede quedar bien con todo el mundo, no se puede rezar a Dios y al diablo, no se puede nadar y guardar la ropa, hay que lanzarse desnudo al agua sin miedo a perderlo todo. Sé que muchas veces me equivoco, que mis opiniones pueden provocar rechazo y que no tengo demasiado tacto. Sería más sencillo no hacerlo, no meterme ni siquiera en lo que me importa, guardar silencio, pero eso no va conmigo, prefiero luchar por defender aquello en lo que creo. Por eso, en esta disputa yo ya he elegido bando, ¿y tú?
miércoles, enero 31, 2018
martes, enero 30, 2018
Puede que esta sea la última vez que escriba algo aquí. Tal vez mañana pierda el interés por todo esto y lo abandone para no volver. No es una amenaza, solo una evidencia. No vamos a estar toda la vida frecuentando los mismos lugares y a las mismas personas que tan poco nos ofrecen a cambio de nuestro esfuerzo. Tal vez mañana pierda el interés por aquellos con quienes ahora comparto mi tiempo y mis ganas. No vas a estar toda la vida empeñandote en agradar a personas que te ignoran y no te valoran. Por eso, si te algo agrada, no esperes a que desaparezca para decirlo. Aprovecha cada minuto que pases junto a él, pues algún día lo echarás de menos.
lunes, enero 29, 2018
Solemos confundir realidad y ficción. Tal vez porque, descontentos con nuestra monótona vida, desearíamos que fuera cierto lo que no es más que un cuento y toda la precaución que tomamos cuando nos dicen algo en persona desaparece si lo vemos escrito en algún sitio. Pero nada es verdad ni mentira al cien por cien. Ni siquiera quien lo dice sabe si lo es. Los límites de la verdad son muy imprecisos y la interpretación que le demos a las palabras nos puede acercar o alejar radicalmente de ella con nefastas consecuencias. Por eso, no creas nada de lo que aquí escribo, pero tampoco lo ignores.
domingo, enero 28, 2018
No es cuestión de ser valientes. Enfrentarse al dolor desnudo como a un sacrificio purificador. No dar la razón a mercaderes que te envuelven el fracaso con promesas de gloria ineficientes. Es tu destino final. Por más que busques evitar su encuentro, todo acabará como esperas y mirar para otro lado no te servirá como huida. Sabes que debes mirar siempre antes de cruzar, utilizar guantes y demás protecciones, revisar grifos, puertas y ventanas, esperar a que pase la tormenta, asegurarte de que nunca pase nada. Eso es lo que nos han contado, pero qué aburrido es tomar tantas precauciones. No tengo miedo al dolor. Es lo que nos permite crecer y conocernos mejor. El mundo está lleno de oportunidades. Solo hay que saber aprovecharlas. Hacer lo que debes no es más que una opción.
sábado, enero 27, 2018
¿Acaso crees que ya has alcanzado la meta? ¿Piensas detenerte tras cruzar la próxima frontera? ¿Es para ti suficiente esta vida vulgar en la que tan cómodamente te has instalado? Tú no eres de los que se conforman. Será duro, fracasarás muchas veces antes de lograrlo, maldecirás tu suerte, llorarás y querrás abandonar, pero eso será lo que haga tu triunfo más bello. No puedes regocijarte en lo obtenido, apenas es un comienzo. Siempre hay un nuevo reto por superar, un último esfuerzo que realizar. No te detengas jamás, no domes tu ambición, busca siempre una cumbre mayor a la que ascender. De lo contrario, estás muerto.
viernes, enero 26, 2018
Es peligroso hablar. Arriesgarte a que tus palabras, imprudentes e impulsivas, puedan dañar a alguien. Porque todo puede ser malinterpretado y siendo así, seguro que alguien lo hará. Es imposible transmitir con precisión aquello que queremos decir. Las palabras son siempre insuficientes. Es como pintar un cuadro con tan solo un par de colores. Así que todo lo que digas será utilizado en tu contra. Deberíamos acogernos más a menudo al derecho de no hablar, negarnos a responder las preguntas, callar siempre ante la duda, contra hasta mil antes de abrir la boca, quemar todos los papeles, borrar los archivos. Así sería todo más sencillo, pero también más aburrido. Sí, lo sé, debería aprender a hacerlo, esperar antes de decir lo que pienso, ocultar con celo mis sentimientos, guardarme para mí mis opiniones, refugiarme sin pudor en la cobardía del silencio.
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