sábado, octubre 31, 2026

Con el tiempo he aprendido a morderme la lengua. Hay quien presume de no callarse nunca, yo en cambio estoy orgulloso de mi silencio. Porque quejarme nunca me concedió ninguna ventaja, al contrario, solo me provocó más problemas y me hizo sentir peor. No siempre es fácil callar. A veces estoy tentado de decir todo lo que siento pienso y hago esfuerzos heroicos por no hablar de más. Cuando me siento dolido, me refugio en el silencio hasta que todo se calme. Porque nadie entenderá tu dolor, nadie comparte tus dudas. Te dirán que no es para tanto, que exageras, y te harán sentir culpable aun siendo tú la víctima. Nadie te reprochará tu silencio, pero sí lo que dijiste. Muchas veces he mostrado mi malestar, he acusado y he exigido. Resultado: se volvió en contra mía. Es por eso que ya no me permito mostrar mis heridas, consciente de que cualquier cosa que diga será utilizada en mi contra. He aprendido a contar hasta cien, confiando en que también esto pase y lo que hoy me atormenta mañana dejará de importarme. Ahora ya no muestro mi pesar, me trago mis palabras y mis sentimientos y procuro que nada me turbe, que nada me espante. Eludo el conflicto con maestría. Como un piloto de avión, me dedico a esquivar tormentas. Aunque a veces me surge la duda de si estaré haciendo lo correcto.


 

viernes, septiembre 25, 2026

Luchar contra ti mismo es complicado. Me reprocho mis errores con demasiada dureza. Porque sé que esta soledad no buscada es el resultado de mis elecciones. A veces me lamento, mientras contemplo cómo afuera suceden cosas que no comprendo. Siento el mundo como algo ajeno, como si viniera de otro planeta. Supongo que es el precio que debo pagar por mis rarezas, condenado a vivir siempre al margen, como una sombra en la que nadie repara, como el tipo al que olvidaron invitar a la fiesta. Pero no renuncio a mis manías, solo espero que alguien las comprenda. No estoy dispuesto a fingir lo que no siento ni a conformarme con cualquier compañía. Yo no escogí el camino fácil, no sigo la ruta marcada, no me conformo con hacer lo que todos hacen, no recorro senderos concurridos ni frecuento lugares comunes. Prefiero inventarme caminos donde no los hay, transitar carreteras secundarias, perderme, escoger siempre lo difícil y vivir a la intemperie, aunque a veces el frío arrecie.


 


jueves, agosto 20, 2026

Uno no elige lo que echa de menos. Simplemente su recuerdo surge en el momento más inesperado y te emociona. No decides al lugar que querrías volver ni con quién. Tal vez te gustaría olvidar algunas cosas y pasar página rápido para no ceder a la tentación de la nostalgia, pero no depende de tu voluntad lo que en un futuro recuerdes o vayas a olvidar. No decides quién te importa y quién no. Hay personas que van dejando en ti una semilla poco a poco hasta que, sin darte cuenta, un día florece, y de repente te sorprendes echando de menos a quien menos esperabas. Tú eres el primer sorprendido. No confío en que sea recíproco. Estoy acostumbrado a dar mucho más de lo que recibo y a esperar sin respuesta, pero aun así sigue doliendo el olvido. Y en cambio, puede que nos importe poco perder a quien caminó largo tiempo a tu lado y no supo ganarse tu cariño. Uno no escoge sus afectos ni el tamaño de sus decepciones. Porque no eliges a quién quieres y a quién no. Simplemente sucede. Y de repente un día te descubres pensando “Ojalá estuvieras aquí”.


 

 

domingo, julio 05, 2026

Durante mucho tiempo fui servicial, leal y obediente, sin que eso me concediera ninguna ventaja. Quise quedar siempre bien y eso solo me trajo problemas. Pero he decidido cambiar. No voy a hacer nada de lo que me digan, aprenderé a desobedecer las normas, no cumpliré las expectativas, romperé todos los contratos y traicionaré mis promesas. No voy a seguir las recomendaciones, no comeré cinco piezas de fruta al día ni mantendré una vida ordenada, aunque perjudique seriamente mi salud. Desoiré los consejos bienintencionados, no iré nunca adonde me lleven, no permitiré que otros piensen por mí y decidan en mi nombre. No voy a seguir los mapas ni preguntaré cómo llegar a mi destino. Voy a salirme de la ruta marcada para crear mi propio camino. No haré caso a nadie y mucho menos a mi conciencia, que siempre me aconseja ser más precavido. No voy a pedir más ni a conformarme con menos. Voy a elegir en cada momento lo que me apetezca, aunque los demás no lo entiendan. No rendiré cuentas a nadie. Voy a ser insumiso, rebelde, irreverente y no volveré a callar ante la injusticia. Todo lo demás es estar muerto.


 

sábado, junio 27, 2026

Durante mucho tiempo pasé por la vida sin mirar atrás. No me preocupaba por lo que dejaba tras de mí y no mostré interés en mantener los lazos creados. Huyendo de la nostalgia, abandoné sin reparo lugares, personas y cosas que me acompañaron y a los que no he regresado jamás. Hoy son solo un recuerdo lejano que procuro no visitar. Caminaba con paso firme con la mirada fija en el horizonte, como si creyera que al volver la vista atrás me convertiría en estatua de sal. Fui un maestro del escapismo que se esforzaba por no quedar atrapado en el pasado. Cambiaba de lugar, de rutina y de personas con la convicción de que todo lo importante estaba siempre un poco más adelante. Hoy comprendo lo equivocado que estaba. Cada vez me cuesta más decir adiós. No soy capaz de soltar y me aferro al presente como una última oportunidad. Odio las despedidas. Es como morir un poco, dicen. Perder esa parte de ti que dejaste en los demás. No entiendo cómo la gente puede festejar el final de algo. Detesto las frases hechas “Estamos en contacto”, “Nos vemos”, “Hablamos” y mucho más la sentencias “Espero que te vaya bien”. Intento reforzar los lazos que con tanto esfuerzo creé, me da miedo perder lo logrado, olvidar o que me olviden y me aferro a quienes me hicieron el camino más fácil, aun sabiendo que no seremos los mismos. Por eso me cuesta tanto marcharme. Porque solo intenta detener el tiempo quien, por fin, ha encontrado algo que no quiere perder.


 

sábado, marzo 21, 2026

Voy a hacer como que nada importa. Voy a morderme la lengua y las uñas hasta quedarme sin dedos con que contar las decepciones. Voy a fingir que todo está bien, que no me duelen las mentiras más que las rodillas. Voy a sonreír a la cámara para que no se me noten las ojeras por tantas noches en vela. Voy a mentirme a mí mismo hasta llegar a creérmelo. No le diré la verdad ni al médico. Voy a domesticar mis urgencias hasta que el deseo desaparezca. Voy a reír por no llorar. Porque de nada sirve quejarse aunque tengas razón. A nadie le importa tu dolor. Y luego, en solitario, me arrancaré las piel a tiras hasta perder la conciencia. Seré todo un genio de la interpretación, es posible que me den un Óscar, o dos. Estoy seguro de que lo merezco, pues nadie finge como yo. Me ha costado mucho hacerlo, pero he tenido buenos maestros de la impostura. Pero no pretendas que sea sincero, no me pidas mi opinión, no me busques ni preguntes por mí, porque yo ya no seré yo, sino solo un payaso aturdido esperando que acabe la función.