Es más fácil mostrar tus secretos a un desconocido que a alguien cercano. Porque en el fondo no te importa su opinión. Porque sabes que no puede hacerte daño. Si no le gusta, no pasa nada, probablemente no volverás a verlo. Pero si a alguien que te importa le desagrada lo que has hecho, eso estropeará vuestra relación para siempre. Por eso guardamos con recelo nuestra intimidad y no ponemos nunca las cartas sobre la mesa. Solo cuando hay verdadera confianza puedes mostrar tus flaquezas a los más cercanos sin miedo a que las utilicen para herirte, pero nunca sabes si tal vez puedan molestarle a ellos. Por eso tengo mucho cuidado con lo que digo y con lo que callo y nunca estoy seguro de si debo mostrar la verdad o seguir refugiado en el silencio.
lunes, abril 30, 2018
domingo, abril 29, 2018
Es habitual que quien nunca hizo nada se dedique a criticar a quien hace cualquier cosa. El mundo está lleno de sabios de barra de bar que despotrican contra todo y afirman que ellos lo harían mejor. Me da rabia pensar que todo podría ser perfecto si tan solo unos cuantos de ellos se decidiesen a abandonar su vida contemplativa y sus disquisiciones filosóficas para emprender la acción. Hay demasiado talento desperdiciado. Me quedo embobado escuchando sus magníficas disertaciones sobre lo divino y lo humano, sus atinados juicios sin fallo y admiro su inmensa sabiduría acerca de cualquier tema. Envidio los profundos conocimientos que la calle les proporcionó mientras otros perdían el tiempo estudiando. Son auténticos hombres renacentistas que dominan todas las ramas del saber. Tan generosos que ofrecen sus consejos a todo el mundo a cambio de nada y explican cómo deberían actuar a todo el que se les acerca aunque ni siquiera se lo pregunte, sin ningún rastro de egoísmo, no guardan para sí celosamente sus consejos, ni siquiera aplican su sabiduría a su propia vida, que suele ser bastante aburrida, pues no suelen cumplir lo que de forma tan grandilocuente predican.
sábado, abril 28, 2018
No deberíamos tomarnos las cosas tan en serio. El mundo iría mejor si tuviéramos un poco más de sentido del humor. Por todas partes solo veo gente estirada y con cara de enfadada por la calle, casi nunca una sonrisa, apenas unas palabras amables, rara vez un agradecimiento y jamás un cumplido. Nos creemos que aquello que estamos haciendo es super importante, que el orden del universo depende de que cumplamos escrupulosamente nuestro cometido y que todo puede esperar hasta que hayamos hecho lo que debíamos. Contamos mil veces hasta la última moneda, nos preocupamos por que todo quede registrado por escrito, tratamos de impresionar a los demás con nuestro rigor, y luego descuidamos de forma alarmante nuestros afectos, las relaciones humanas y los placeres cotidianos a cambio de un buen salario. Nos gusta alardear de nuestros mértios que tan importantes nos hacen sentir. Despreciamos a aquellos que se distraen con ocupaciones improductivas, miramos por encima del hombro a quienes no nos igualan porque malgastan su tiempo en diversiones fugaces, a quienes se toman la vida como si fuera un juego, sin saber que en realidad, son ellos quienes tienen la razón.
viernes, abril 27, 2018
Todo engaño procede de nuestro exceso de confianza. Creemos que nunca nos mentirán y nos relajamos, y justo cuando bajas la guardia recibes un golpe demoledor que te duele más porque no lo esperabas. Lo que te molesta en realidad es la traición y te culpas a ti mismo por haber sido tan ingenuo, cuando sabes que no es la primera vez que te pasa y te sientes estúpido. Los magos crean la ilusion de que algo extraordinario ocurre, pero es tan solo porque confiamos en que lo que nos muestran es real, pero no es así, no pensamos que las cartas están trucadas o que el público es su aliado, y así nos muestran cómo sucede ante nuestros ojos lo imposible. Tal vez porque preferimos tener fe en los demás queremos creer que no nos mienten, porque nos gusta sentirnos ingenuos como inocentes niños. A partir de ahora pondré barreras, tomaré precauciones y guardaré mis ideas y sentimientos para mí, seré desconfiado, hosco, desagradable, pero me da rabia pensar que al final, por más que me proponga no caer, a pesar de todo, volverán a engañarme con el mismo truco otra vez.
jueves, abril 26, 2018
Como el diablo, el mayor triunfo del sistema es hacernos creer que no existe. Puede pasar desapercibido y esconderse de tal modo que no seamos capaces de distinguirlo oculto tras las luces de la ciudad en forma de un caos aparente en el que sin embargo todo está perfectamente calculado, hasta llegar a acostumbrarnos y olvidarnos de su existencia. Pero mientras tanto se introduce en tu conciencia a través de miles de estímulos sin que ni siquiera te des cuenta. Es esa voz que oyes dentro de tu cabeza y que te dice lo que debes hacer en todo momento. Esa mirada de deprecio de la gente que censura tus acciones. Ese anuncio que te enseña lo que tienes que comprar. La lección del maestro, el sermón del cura o el discurso del político guiándote siempre por el buen camino. La voz imperativa del locutor de radio que te indica lo que debes pensar, las noticias que te explican a qué debes tener miedo hoy, el sonido amenazante de las sirenas como advertencia, esa melodía repetitiva que no puedes sacar de tu cabeza, esos pensamientos incómodos que no te dejan dormir por la noche. Y mientras cumples con todas tus obligaciones, aún sigues pensando que eres libre.
miércoles, abril 25, 2018
De repente se construyen muros que es imposible atravesar. Allí donde no había nada, alguien decide un día erigir una frontera que separa dos territorios que quedan para siempre incomunicados, y lo que antes era un lugar de encuentro habitual ahora se ha convertido en una peligrosa barrera que amenaza cualquier intento de traspasarla. A veces ni siquiera hace falta un motivo, y allí, separados por tan elevados lienzos, apenas unos pocos metros son ya una distancia insalvable diviendo dos mundos que a partir de ese momento siguen destinos opuestos sin saber nada el uno del otro. Sirven para protegernos, dicen, para evitar que nadie venga a poner en peligro nuestro mundo, para marcar límites que no debemos traspasar indicando aquello que nos pertenece, pero a veces, esos muros que nos protegen, también nos convierten en prisioneros.
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