jueves, septiembre 11, 2003

Allí estaba yo, después de horas de viaje, a orillas del Mediterráneo y sin meterme en el agua. Y es que estaba helada, bueno, y que si hay que bañarse me baño pero bañarse pa ná es tontería, vale. Así que regresé a casa tras otras tantas horas de viaje y me quedé tan contento. Pero así no voy a ningún lado, que si hace frío, que si calor, que es peligroso, que no sirve de nada, etc, etc, excusas, pretextos y disculpas, pero cuándo voy a decidirme a zambullirme en la vida sin pensar si está fría o no.

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