lunes, septiembre 20, 2004

Como si todo fuera nuevo, abro ante mí un desierto y vuelvo a las viejas tareas pendientes anestesiando las heridas, vaciando mis bolsillos de memoria intento creer en mí como entonces solía, cuando aún no era yo y el recuerdo nada más que un juego sin pericia. Sé que sería incapaz de hacerlo pensando en las anteriores ocasiones, en las oportunidades perdidas, los momentos de euforia, los espejismos de felicidad, los fracasos reiterados, por eso tendré que hacer como si fuera la primera vez, quizás también la última, como si el pasado no fuera más que una historia que nos contaron, y volveré a intentarlo como al principio, fingiendo la ilusión furtiva de los comienzos, con una esperanza postiza, aunque me arriesgue a seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez.

sábado, septiembre 11, 2004

Yo espero y escucho, y a veces entiendo, y tú siempre me cuentas la misma historia, quizás porque cada uno tiene una sola historia que contar o tal vez porque todas las palabras que salen de tu boca me saben igual, y me dejo enredar en tu juego que no es el mío, en el que a veces no entiendo las reglas, y a veces me dejo convencer y creo en tus delirios de grandeza y siento tus problemas como propios, pero después se hace el silencio, y quizás esperabas que yo dijera algo, no cualquier cosa sino justo lo que tú estabas esperando, pero yo no supe decir nada, nada bonito ni amable, ni siquiera cualquier cosa, y entonces miro hacia otro lado como pidiendo disculpas y te cuento mi historia, la misma de siempre, porque no tengo otra cosa que ofrecer, y tú esperas y escuchas, y a veces me da la sensación de que llegas a entender algo que ni siquiera yo comprendo.

jueves, septiembre 09, 2004

Es duro reinventarse cada día, amanecer con deseos nuevos sin lamentar los perdidos, y creerse a uno mismo cuando todo parece derrumbarse sin remedio. Ha pasado el tiempo desde la última anotación y han ocurrido cosas, pero de repente me encuentro con que todo sigue igual, las promesas se han roto, las esperanzas nunca creídas del todo se alejaron para siempre y sigo sin saber cómo escapar de mi abandono. Sí, puede que use este blog solamente como refugio, como una sala de confesiones donde poder sacar de mí todos mis demonios cuando estoy desesperado, por eso sólo muestro lo peor de mí, lo más oscuro y retorcido, mis lamentos y súplicas, ocultando toda esa otra parte luminosa que a veces resurge. A veces piensas que no hay nadie al otro lado y desistes de todo tu esfuerzo, cansado de predicar en el desierto optas por el silencio, por eso huyo, me alejo de lo que he sido como si no lo fuera más, entreteniendo al tiempo en ocupaciones vanas que no consiguen sin embargo alejarme de ti y acercarme al olvido.