martes, noviembre 13, 2018

Creemos escoger, pero no elegimos quién participa en la obra y quién sale de ella. Víctimas de las circunstancias que nos imponen dóndes y cómos, vivimos preguntándonos porqués rodeados de gente que no nos importa añorando a la gente que nos importa, esquivando compañías indeseables y deseando presencias esquivas. Personas que surgen en nuestro camino por azar y otras que desaparecen de repente sin que tengamos mucho que ver con ello. No cultivo la esperanza ni la riego para que crezca. Ni la busco ni rechazo, tan solo dejo que nazca por sí sola allá donde quiera como hierba silvestre que me resisto a arrancar por su belleza a pesar del daño que pueda causarme. Conectar es casi imposible, algo más que un milagro. No me interesa casi nada/nadie de lo que encuentro a mi alrededor, todo me resulta aburrido, insoportablemente vulgar, indiferente, no hallo una conversación interesante, un afecto sincero, una coincidencia fortuita que llame mi atención, y mientras tanto me arrastro en esta insoportable levedad del parecer indagando pistas tramposas que no me permiten resolver el enigma en que me hallo. Por eso, cuando encuentras algo o a alguien es necesario aferrarse con todas tus fuerzas y no dejarlo escapar, aunque sepas que quizás (seguro) algún día, como todo lo demás, también desaparecerá.

lunes, noviembre 12, 2018

Vivir es elegir y elegir es renunciar, tomar decisiones que te comprometen, escoger un camino a seguir, una respuesta, un modo de estar en el mundo, romper los diques que aprisionan las aguas y dejar que fluyan hacia su destino sin obstáculos. No hacerlo supone en cambio dejar de actuar y que tu vida se estanque en una apatía insoportable de la que no podrás escapar, perpetuándote sin sentido en un pantano inmutable donde las aguas no circulan y el tiempo parece detenerse. No puedes quedarte esperando a que sucedan las cosas sin intervenir en ellas, permitiendo que el viento dirija tu rumbo y abandonando el timón. Tampoco es posible quedarte con todo, abrazar lo inabarcable y pretender no dejar nada atrás. Prefiero apretar que abarcar. Por eso, aunque me cueste mucho hacerlo, sé que tengo que tomar una decisión, cerrar una puerta para abrir otra, abandonar el sendero que me condujo hasta aquí para iniciar uno nuevo, reconociendo y recordando lo bueno que viví. Nada asegura que mi elección sea la correcta y es muy probable que en un futuro me arrepienta mil veces de ella sea cual sea, pero lo que es seguro es que el mayor error sería no elegir, estancarme en una repetición incensante de gestos inútiles que no me conducen a nada y dejar que el tiempo decida por mí. Por eso medito mucho cada una de mis decisiones y me cuestan tanto todas mis renuncias, pero sé que he de seguir renunciando a muchas cosas, lugares y personas aunque me duela.

domingo, noviembre 11, 2018

Una palabra no es nada. Apenas un suspiro, un instante fugaz, una décima de segundo, una llamarda... puede decir una cosa o la contraria según quien la diga o la escucha, puede negarse después pretender que no era cierta, que fue mal entendida o tergiversada, ginfir que no la hemos escuchado o que no nos afecta. Puede tener múltiples significados, decirse solo por cumplir o por compromiso, pronucniarla en voz baja como si no tuviera importancia, sin convicción nifirmeza, sin creer en ella ni recordarla. No cuesta nada hacerlo, no te compremete, no te ata, es rápido, sencillo y barato, no tiene ninguna importancia. Pero a veces tu vida depende de una sola palabra.

sábado, noviembre 10, 2018

Puedes echarme la culpa si así lo deseas. Si eso te hace sentir mejor, no lo dudes: yo soy el único responsable de nuestro fracaso. Mis urgencias innecesarias, mis deseos impertinentes y esta torpe manía de entregarme a cambio de nada. Tal vez no fueron las maneras más adecuadas. Debería haber sabido que nadie entendería mis costumbres y rechazarían mi forma de actuar en asuntos afectivos, por eso no te preocupes si aún tienes mala conciencia, no te atormentes buscando razones que no existen, no te culpes por algo que creas haber hecho mal, porque la única razón de mis males son mis propios errores, mis caprichos inoportunos, mis pecados sin arrepentimiento y esta absurda costumbre mía de querer a la persona equivocada.

viernes, noviembre 09, 2018

No me preocupa haber fallado el tiro ni me arrepiento de haberlo intentado. No me lamento por lo perdido sino que busco algo nuevo que me haga olvidarlo. El único error fue dirigir mis esfuerzos en la dirección incorrecta, pero no voy a confundirme culpando a la flecha en lugar de a la diana. No es un problema lanzarla sino hacerlo hacia un destino equivocado. Solo debo ajustar un poco más la puntería, entrenar mi destreza, mantener el pulso firme y atinar así en el objetivo adecuado. No es fácil, lo sé, la distancia, mi torpeza y mis problemas de visión me hacen confundir a menudo la meta y fallar demasiados intentos, pero eso no me va a contener de seguir disparando, pues aún tengo muchas flechas guardadas en la recámara y sé que por fuerza alguna de ellas acabará acertando de pleno en el blanco. Porque sé que solo fallando una y otra vez conseguiré alcanzar el éxito en mis propósitos.

martes, noviembre 06, 2018

Que se quede quien quiera. Deja la puerta siempre abierta y que cada uno entre y salga según le apetezca, sabiendo que cuando vuelva tal vez tú ya no estés. No puedes obligar a nadie a permanecer a tu lado, no tiene sentido echar la llave para evitar que huya, porque aunque no puedan escapar hace tiempo que ya no están contigo. No encierres sus aspiraciones como pájaros caprichosos que prefieren su libertad antes que tu cobijo. Ni jaulas ni peceras, ni llaves ni cerrojos, ni yugos ni cadenas. Que cada uno decida qué prefiere, si el calor y la seguridad de tu hogar o el frío y la incertidumbre del exterior y que elijan dónde quieran estar. No les pidas que te firmen un contrato de permanencia y permíteles que cambien de compañía cuando así lo consideren oportuno. Mientras tanto, dales siempre lo mejor de ti, no escatimes abrazos ni verdades, no te guardes nada para después porque puede que no haya después, así que entrégate sin compromiso, no exigas una fidelidad perpetua que tú mismo no puedes asegurar, y no te lamentes si eligen a otros antes que a ti, aunque no entiendas su decisión. Intenta conservar a quien esté, pero no más de lo que se merecen, no entregues tu dignidad y tu esperanza a cambio de nada. Convénceles con todas tus armas, ofrécele tu hospitalidad y plena confianza, ten siempre un plato caliente en la mesa para ellos y una cama por si quieren quedarse a dormir. Pero si aun así prefieren marcharse, ábreles tú mismo la puerta y deséales suerte, mientras te quedas con aquellos que un día decidieron compartir su vida contigo sin ponerte condiciones, y quien se quiera ir que se vaya.