domingo, julio 22, 2018

Mirar hacia delante sereno y dejar que las cosas sucedan, no forzar un final precipitado, aceptar lo que venga, asentir, asumir, confirmar, no intentar ganar siempre la partida, valorar los fracasos por encima de los éxitos, superar la frustración, los berrinches de niño pequeño cada vez que no consigues salirte con la tuya y que no sirven para nada. Nada es tan grave que no tenga remedio, no se muere uno por un desengaño más o menos en la lista, no importa demasiado cómo acabe la película, hemos venido a enamorarnos, el resultado nos da igual, todo forma parte del mismo juego y no dejará de pasar porque no sea de tu agrado, así que más vale que te vayas haciendo a la idea de que nada va a cambiar en adelante y empieces a apreciar poco a poco las ventajas de tu derrota.

sábado, julio 21, 2018

En algunas ocasiones cuesta encontrar las palabras adecuadas, expresar con precisión aquello que pretendes decir. Buscas con rapidez y deseas detener el tiempo para pensar con tranquilidad, pero todo lo que viene a tu cabeza es insuficiente o excesivo, nunca en su justa medida, y las palabras se revuelven en una lucha sin vencedor hasta confundirse unas con otras y perder todo sentido, el diccionario es un laberinto en el que no encuentras lo que necesitas y la única salida es el silencio, pero el silencio no basta, es necesario hablar, con lo fácil que sería leer las miradas, y entonces abres la boca temblorosa y entre balbuceos sólo aciertas a decir: Gracias.

viernes, julio 20, 2018

Te confieso que a veces me das un poco de miedo. No sabes nada de mi vida y sin embargo pareces conocerme mejor que mi propia familia. Son las cosas del progreso, dicen, puedes sentirte arropado por alguien a cientos de kilómetros y desear sentir su calor junto a tu cuerpo. Tiene algo de magia, o más bien, de brujería, pero a la larga solo genera insatisfacción y dolor de cabeza, por lo que debemos andarnos con mucha precaución. Por eso te invito a compartir mis sueños y pesadillas, a mirar cada noche a la luna juntos, a contarnos nuestras penas y alegrías sin pedir nada a cambio, prometo escuchar todos tus consejos, aunque por supuesto después haga lo que me dé la gana, pero no vayas a equivocarte, te aseguro que no te convengo, pues no es a mí a quien buscas sino a tu propio deseo insatisfecho y te gusta engañarte pensando que ahí afuera, en algún lugar remoto, hay un extraño que parece conocerte mejor que tú misma.

jueves, julio 19, 2018

Fueron aquellas nuestras breves horas las únicas de sosiego que hubo en mi vida, hasta que un día pasó la calma de largo cuando tú decidiste abolir la sensatez del mundo y condenarme al exilio del olvido, cesar la luz en mí, reflejo de tu claridad providente y reiniciar mi caos original, devolver las tinieblas a su verdadero lugar, implantando la desolación en mi estéril territorio abandonado, acabando con la lucidez de mis días. No dejaré que la pena que ahora me ocupa invada de tristeza mis recuerdos y haga menos hermoso el tiempo que pasé contigo. Siento a veces la tentación de despreciarlo y contaminar el pasado con el presente, dejarme llenar de un rencor aplastante que extienda mi aflicción hasta inundar el ayer y pensar que todo no fue más que una gran mentira, dejar que el dolor lo inunde todo, pero sé que he de aferrarme a la memoria como lo único que conservo de ti cuando ya nada queda, aunque a veces los recuerdos se me hagan insoportables, imposibles de creer, como una trampa de la que uno erradamente trata de huir hacia delante, y no encuentro una salida por la que escapar de esta traicionera emboscada de la memoria. Caer de ti fue caer de Dios, de los momentos en que existir tenía aún motivo, fue acabar tu amor acabarse el mundo, y ahora siento tu ausencia como nunca antes llegué a sentir tu presencia, cuando ya nada queda en mí de aquellas breves horas en que vivir fue bello.

miércoles, julio 18, 2018

Hay que aprender a convivir con la incertidumbre, empezar a admitir que no hay una respuesta única a nuestras dudas, a que cuando creemos tener la solución, todo cambie, porque nada es permanente ni siquiera estable, pero tampoco podemos descartar lo que antes pensábamos, pues puede que mañana vuelva a hacerse realidad lo que creímos ya imposible que regresara. Todo cambia y a veces vuelve, todo es una cosa y su contraria en algún momento, no hay un principio fijo al que acogerse, una idea clara que nos sirva de guía, porque lo que hoy es válido puede que mañana no lo sea y pasado tal vez sí de nuevo o quién sabe. Nunca sabes lo que va a pasar. Por eso no me empeño en defender mis opiniones y creencias, porque no poseo niguna certeza y sé que todo depende, no ya del cristal, sino del ojo que mira.

martes, julio 17, 2018

Qué pereza da empezar de nuevo sabiendo que las posibilidades de éxito son siempre escasas. Víctimas de la experiencia, sabemos que no sirve de nada negar la estadística, pues hemos apostado muchas veces antes y nunca ganamos. Cada vez es más difícil romper la inercia, buscar una nueva ilusión por la que merezca la pena levantarse de la cama, sintiendo sobre los hombros el inmenso peso de lo perdido aplastándonos las ganas. Pero aun así no debemos rendirnos, sino intentar vencer al recuerdo y aplastar el miedo con la misma piedra que siempre tropezamos, persistiendo en batallas suicidas mientras nos aferramos a lo improbable para no dar razones a los cobardes.