OLVIDADO
MAYO 07
ABRIL 07
SEPTIEMBRE 04
JUNIO 04
MAYO 04
ABRIL 04
MARZO 04
FEBRERO 04
NOVIEMBRE 03
OCTUBRE 03
SEPTIEMBRE 03
AGOSTO 03
JULIO 03
JUNIO 03
MAYO 03
ABRIL 03
MARZO 03
FEBRERO 03
ENERO 03
DICIEMBRE 02
NOVIEMBRE 02
OCTUBRE 02
SEPTIEMBRE 02

Creative Commons License

martes, enero 15, 2008
 
Por favor bórrenme, elimínenme de sus favoritos, destrúyanme, borren mi número de la memoria del móvil, mi dirección, mi correo electrónico, borren mi cuenta corriente de sus archivos, dejen de enviarme publicidad, denme de baja en clubes, asociaciones, peñas, iglesias y otros subterfugios, quiten mi nick de foros, listas de correo, grupos y demás, elimínenme de todo aquello a lo que pertenezco o haya pertenecido alguna vez, y después, cuando ya no quede registro de mí en ninguna parte, borren mi nombre de su memoria, mi rostro, mi voz, mis acciones, olviden que he existido, no dejen rastro de mí en su disco duro, imaginen que nunca he pasado. Sólo entonces seré libre. Si es que sirve para algo.

Olvidado por Bernardo Claros a las 9:04 PM


viernes, septiembre 28, 2007
 
Quizás mi problema es que nunca he sabido hacer marketing de mí mismo. Lo importante es saber vender el producto, tal vez sólo valgan ya las apariencias. A menudo contemplo cómo a mi alrededor gente presuntuosa, con la boca llena de palabras vacías, charlatanes, pedantes, presumidos, se revelan a mis ojos una vez los conoces un poco más como puro ruido sin nada que ofrecer, resulta que no tienen nada que decir y por eso lo camuflan con palabrería vana. Y no les culpo, pues parece que ahora sólo importa la fachada, da igual que la casa se caiga si la cara que ofrece es bonita. La humildad no se estila, el silencio vende poco, y yo sin embargo nunca he sabido sacar a relucir todas mis virtudes al escaparate. Oculto entre dudas y temores sigo esperando a que alguien se interese por lo que hay dentro.

Olvidado por Bernardo Claros a las 6:41 PM


martes, septiembre 18, 2007
 
Supongo que hemos acabado por poner fecha de caducidad a todas nuestras relaciones personales. Al igual que un yogur en mal estado o una fruta podrida necesitamos desechar de nuestra vida a personas con las que ya no congeniamos para sustituirlas por otras a quienes alojamos entre nuestros afectos como alimentos frescos y jugosos en el frigorífico, intentando conservarlas siempre como el primer día para que no pierdan ese sabor que tanto nos satisface. Dejas de tener cosas en común, se agotan los temas de conversación, nuestros intereses son divergentes si no opuestos, no vale la pena seguir insistiendo en conservar una relación que no puede ya ofrecernos nada más. Obviamente no todas tienen la misma duración, algunas se echan a perder en un par de semanas, otras duran años y aún mantienen algo del sabor original si sabemos eliminar las zonas marchitas. Todo es de usar y tirar, todo se recicla hoy día, nada permanece... Y aun así hay quien se empeña en tener la nevera llena de cosas podridas.

Olvidado por Bernardo Claros a las 6:37 PM


miércoles, septiembre 12, 2007
 
El miedo, o al menos una cierta tensión nerviosa ante la expectativa, es lógico en cualquier caso, dudar mil veces de si lo que haces es lo correcto, pensar cada noche que te has equivocado, que no vales para esto y probablemente para nada, que es inútil seguir insistiendo y que lo mejor sería salir corriendo antes de que todos se den cuenta de que eres un impostor, si es que no lo han hecho ya. Todo eso y mucho más recorre mis pensamientos antes de hacer cualquier cosa por pequeña e insignificante que parezca. Pero no te puedes dejar vencer, renunciar por miedo al fracaso, regresar antes de haber llegado, no siempre al menos. Después de todo sospecho que algo parecido le pasa a los demás, y aun así seguimos intentándolo. No queda otra alternativa, todo lo demás sería estar muerto.

Olvidado por Bernardo Claros a las 11:11 PM


viernes, junio 29, 2007
 
Cuentan que Hernán Cortés quemó las naves para no tener más opción que seguir adelante y evitar así la posibilidad de dar vuelta atrás. A menudo suelo pensar en hacer lo mismo, eliminar los lazos que me unen al pasado para seguir en una sola dirección, sin titubeos ni retrocesos. Es arriesgado y habrá quien lo juzgue insensato, pero las cosas que nos unen al pasado son las mismas que nos impiden avanzar. Tantos objetos inútiles que guardamos, números de teléfono en la agenda que hace tiempo no utilizamos, tantos recuerdos que nos hacen estar constantemente añorando un pasado al que seguramente idealizamos sin motivo. Pero soy demasiado cobarde, al final acabo conservándolo todo, no me atrevo a quemar mis naves, a tirar a la basura todo aquello que ya no necesito, a olvidar todo lo que entorpece mi camino, a romper para siempre con un ayer opresor, sin darme cuenta que haga lo que haga ya no existe la posibilidad de volver atrás.

Olvidado por Bernardo Claros a las 10:24 PM


martes, mayo 22, 2007
 
Envidio a quienes tienen las cosas claras, quienes no dudan de sus convicciones, no titubean al argumentar ni dan nunca un paso atrás. Envidio a quienes siempre están seguros de lo que se hacen, quienes saben hacer lo correcto, consideran vulgar equivocarse y rectificar cosa de necios. Quienes pontifican en plazas públicas, pregonan la verdad a cualquier hora y perdonan la vida a quienes cometemos el error de no escucharles. Me gustaría poder estar convencido de lo que pienso hasta tal punto de que nada pudiera remover lo más mínimo mis ideas, no necesitaría así dar explicaciones a nadie pues sabría siempre que estoy en lo cierto. Convencería a la gente sin dejarme convencer, no me dejaría llevar, manipular ni engañar, seguro de que nadie podría ofrecerme nada mejor que lo que tengo. Yo sin embargo me suelo perder en pensamientos contradictorios, movido por impulsos opuestos puede que hoy vea negro lo que ayer era azul claro, y no estoy muy seguro de nada de lo que digo o hago, por lo que me cuesta muchísimo tomar cualquier decisión por pequeña que parezca. Por eso envidio a quienes pueden hablar en voz alta sin que la conciencia les interrumpa para matizar, a quienes ni por un momento se han parado a pensar ¿y si todo esto no fuera como yo creo?

Olvidado por Bernardo Claros a las 5:41 PM


miércoles, mayo 16, 2007
 
Cuando las victorias acostumbran con tanta frecuencia a pasar lejos de casa que ya has dejado de desearlas con convicción, cualquier pequeño logro supone algo importante. Puede que algunos desdeñen mis triunfos y miren con una sonrisa burlona mis supuestas hazañas, tal vez yo también lo hubiera hecho en otro momento, pero ahora no estoy en condición de despreciar nada, así que cuando por una vez pudimos celebrar algo me emocioné como si hubiera marcado el gol decisivo en una final, y aunque no me guste presumir de nada y me enrojezcan los reconocimientos esta vez me debía a mí mismo un homenaje, reivindicarme ante quienes dudaron de mí o directamente me cuestionaron. Siempre habrá quién venga a colgarse la medalla que no le pertenece, quien quiera arrebatarte tus cinco minutos de gloria, hay que convivir con ello, pero lo que más me reconforta es ver la rabia de quienes corrieron a pisotearme y ahora se esconden esquivando la mirada.

Olvidado por Bernardo Claros a las 6:26 PM


jueves, mayo 03, 2007
 
No nos gusta pensar que casi todo lo que somos es fruto de la casualidad. Preferimos creer que hay algo que nos ha hecho estar aquí y ahora justo de este modo y en estas circunstancias, pensar que sólo lo que ocurre es posible y que todo lo que no fue no tenía razón de ser. Tu trabajo, tus amigos, tu familia, tus aficiones, tu forma de ver las cosas y hasta tu peinado, todo eso que te hace tal y como eres es tan sólo el resultado del azar. Sin embargo, a mí me gusta pensar en esto cuando me siento mal por cualquier motivo, y me reconforta saber que no tenemos la culpa de nada.

Olvidado por Bernardo Claros a las 9:36 PM


miércoles, mayo 02, 2007
 
Habrá que resignarse a pensar que las cosas que nunca pensamos que fueran a terminar también tienen un final y seguramente mucho antes de lo que esperaríamos. Y es que no se puede apostar todo tu capital al mismo número pues es muy probable que te quedes sin nada y con cara de tonto. Habíamos luchado por conseguir algo, renunciando a muchas cosas, poniendo todo el empeño en un mismo fin y después vas y lo tiras todo a la basura como si nada de lo que hicimos o dijimos alguna vez tuviera ya ningún valor. Y hay que estar dispuesto a aceptar que todo puede pasar y a pesar de ello seguir teniendo ganas de apostar a otro número. Aunque sepas que muy probablemente que volverás a perderlo todo. Pero así es el juego, y en ello estamos.

Olvidado por Bernardo Claros a las 5:02 PM


sábado, abril 21, 2007
 
Tal vez porque he fracasado en casi todo lo demás y no sabía a dónde acudir, tal vez por azar o por destino, porque todo me conduce aquí con o sin motivo, tal vez por error, porque he perdido demasiado el tiempo para ir a otro sitio, tal vez por unas palabras de apoyo o por la rabia de un desprecio, no sé muy bien que hago aquí y ahora escribiendo esto, no sé por cuánto tiempo seré capaz de creer de nuevo. Sin hacer ruido, sin ninguna pretensión ni ningún miedo. Y por qué no, me dije, y aquí estoy hoy de nuevo, simplemente porque sí.

Olvidado por Bernardo Claros a las 9:03 PM


lunes, septiembre 20, 2004
 
Como si todo fuera nuevo, abro ante mí un desierto y vuelvo a las viejas tareas pendientes anestesiando las heridas, vaciando mis bolsillos de memoria intento creer en mí como entonces solía, cuando aún no era yo y el recuerdo nada más que un juego sin pericia. Sé que sería incapaz de hacerlo pensando en las anteriores ocasiones, en las oportunidades perdidas, los momentos de euforia, los espejismos de felicidad, los fracasos reiterados, por eso tendré que hacer como si fuera la primera vez, quizás también la última, como si el pasado no fuera más que una historia que nos contaron, y volveré a intentarlo como al principio, fingiendo la ilusión furtiva de los comienzos, con una esperanza postiza, aunque me arriesgue a seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez.


Olvidado por Bernardo Claros a las 2:27 AM


sábado, septiembre 11, 2004
 
Yo espero y escucho, y a veces entiendo, y tú siempre me cuentas la misma historia, quizás porque cada uno tiene una sola historia que contar o tal vez porque todas las palabras que salen de tu boca me saben igual, y me dejo enredar en tu juego que no es el mío, en el que a veces no entiendo las reglas, y a veces me dejo convencer y creo en tus delirios de grandeza y siento tus problemas como propios, pero después se hace el silencio, y quizás esperabas que yo dijera algo, no cualquier cosa sino justo lo que tú estabas esperando, pero yo no supe decir nada, nada bonito ni amable, ni siquiera cualquier cosa, y entonces miro hacia otro lado como pidiendo disculpas y te cuento mi historia, la misma de siempre, porque no tengo otra cosa que ofrecer, y tú esperas y escuchas, y a veces me da la sensación de que llegas a entender algo que ni siquiera yo comprendo.


Olvidado por Bernardo Claros a las 1:23 AM


OTROS BLOGS
Zoldado
Memoria
Migae
Frida