lunes, mayo 21, 2018

Hoy me sorprendí pensando en lo que podía haber pasado si hubiera tomado una decisión distinta a aquella que tomé hace mucho tiempo y me he dado cuenta de que no siento nostalgia por las cosas que ocurrieron, sino por las que no lo hicieron. Me lamento por lo que pudo haber sido y no fue, las oportunidades perdidas, las ocasiones desperdiciadas, el penalty fallado en el último minuto, a dónde pudimos llegar si no nos hubiéramos desviado del camino. Echo de menos aquello que nunca tuve, lo que tan solo me atreví a imaginar, lo que perdí sin haberlo tenido y deseo regresar a lugares donde nunca estuve. Recuerdo momentos que no existieron nada más que en mi mente y eso me permite de algún modo volver a ser lo que no fuimos y recuperar una vida que desconozco hasta llegar por un momento a creer que sí ocurrió.

domingo, mayo 20, 2018

Guardados en un cajón, reposan algunos de mis mayores sueños, esperando el momento oportuno para salir. He hecho acopio de paciencia para no precipitar su salida, confiando en que llegará el día en que puedan asomarse al mundo sin temor. He depositado en ellos una confianza que tal vez no merezcan, pero son la última oportunidad que me queda, por lo que debo mimarlos para que no se hagan pedazos al salir ahí afuera. A veces me impaciento y pienso en dejarles volar aunque aún no estén preparados para ello y corran el riesgo de estrellarse contra el suelo. Otras, dudo tanto de su viabilidad que pienso en ponerles un candado para impedir que se escapen. Y en esas ando, dudando si seguirlos con toda mi fe o destruirlos para siempre, mientras pasa el tiempo y empiezo a temer que sea demasiado tarde para ellos y al abrirlo se hayan convertido en ceniza.

sábado, mayo 19, 2018

Cuando confían en ti tienes la obligación de dar lo mejor que tienes. No vale andarse con medias tintas o hacer cualquier cosa para salir del paso. Debes entregar tu tiempo y esfuerzo sin miramientos, aun a riesgo de que no sean apreciados. Es algo con lo que hay que contar, no lo haces para obtener nada a cambio. No te conformes con hacer lo necesario, ve siempre más lejos que los demás. No puedes traicionar a aquellos que depositaron su fe en ti, muéstrate siempre auténtico, puro, infatigable. Quizás no seas el mejor, pero no importa si lo haces lo mejor que sabes. Y si no estás dispues a ello, tal vez no mereces recibir esa confianza.

viernes, mayo 18, 2018

Me ponía muy nervioso cuando tenía un examen. Sentía que me estaba jugando mucho y que mi futuro dependía de lo que hiciera, algo que después he comprendido que no es cierto, pero sobre todo temía defraudar a quienes me querían y confiaban en mí. No había nada peor que la cara de mis padres cuando los resultados no eran los que ellos esperaban de mí. No era ni siquiera necesario decir una palabra. Ante eso, todo lo demás dejaba de tener importancia. No era cuestión de lo que yo quisiera conseguir en la vida, sino que lo único que me preocupaba era no ser aquello que ellos querían que fuese. Ya que no tuvieron la oportunidad de estudiar, despositaron en mí todas sus esperanzas y yo no podía permitirme fallar, pues sería como hacerles a ellos fracasar. No cabían regateos ni contemplaciones. Era por ellos por quienes me esforzaba, creían en mí mucho más que yo mismo y yo no era nadie para impedirles alcanzar sus sueños. Aún siento a menudo, sobre todo en las ocasiones especiales, esa presión sobre mí, como si la gente me examinara todo el rato, y ahora que no puedo defraudarles a ellos, siento que no puedo fallar a quienes confían en mí.

jueves, mayo 17, 2018

Y casi sin darnos cuenta caemos en las redes y nuestra voluntad se desvanece. Nos vemos atrapados en rutinas vulgares que nos someten y nos alejamos de la vida que antes teníamos, atraídos por un apetitoso cebo que nos prometía una satisfacción plena y no fue más que un breve bocado envenenado por el que pagamos un precio demasiado alto. El problema es que ni siquiera somos conscientes de ello, ignoramos lo que hemos perdido en el trato y, arrastrados por el suave balanceo de la marea, no deseamos ya escapar, pues nos complace esa vida cómoda que elude toda complicación, sin pensar en lo que dejamos afuera, mientras aguardamos inconscientes a ser devorados.

miércoles, mayo 16, 2018

Todo laberinto tiene una salida. Puede que en algún momento creas que no es así y sientas que te has perdido para siempre como un niño que no encuentra a su mamá. Puede que ni siquiera sepas cómo te metiste en él, pero eso ya no importa. Después de dar mil vueltas en torno a un mismo punto, gritas desesperado pidiendo que alguien te saque de allí, pero no hay nadie que acuda al rescate, por lo que tendrás que apañártelas tú solito. Te lamentas por no haber dejado un rastro, alguna señal que te ayude a encontrar la salida, de no haber hecho las cosas de otra forma, lamentas tus errores, pero ya es tarde para volver a empezar. Tal vez tardes una hora, un día o varios años, pero si perseveras y tienes el valor suficiente y la calma necesaria que te permita pensar con claridad, acabarás dando con la solución, aunque ahora mismo, cuando todo te parece definitivo y no encuentras sentido a nada, pienses que nunca podrás escapar de la prisión en la que cada día te consumes.