lunes, diciembre 06, 2010

Hoy volví a recorrer aquellas calles, intentando convencerme a mí mismo de que podía hacerlo sin sentirme invadido de recuerdos nocivos, como una prueba necesaria para intentar olvidarte y aprender a aceptar la ciudad sin ti, pero a cada paso todo era un fragmento traicionero del ayer que regresaba arrogante sin pedir permiso ni perdón causándome una profunda ansiedad y un deseo ferviente de recluirme en casa para siempre. Cada esquina que giraba era un nuevo recuerdo, cada edificio una imagen diferente, cada sonido en el aire una palabra más repitiéndose incesante en mi cabeza, cayendo todos en avalancha hacia mí indefenso y perdido, buscando una salida por la que huir del pasado, un refugio en el que defenderme de tanta memoria amenazante. El ayer todo defragmentado en pequeños detalles hiriéndome desde todas las direcciones, clavándose como finísimos cristales rotos en mi cabeza, todos esos diminutos pedazos en los que rompimos el amor vengándose por haberlo destruido. Y tuve que salir corriendo de allí, alejarme a toda prisa de aquella emboscada del recuerdo de cuyas heridas no volveré a recuperarme.

4 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

el tiempo hace su trabajo.
a veces hace falta más del que nos gustaría.

Anónimo dijo...

y para el 2011 no hay nada o qué?

Anónimo dijo...

Gracias por volver

Anónimo dijo...

No me equivoco cuando digo que todos, en algún momento, hemos pasado por ese momento. Qué difícil saber que la única solución es que pase el tiempo... y parece que se detiene, verdad? miras el reloj y las agujas están inmóviles, aunque de vez en cuando giran en sentido contrario, o no?
Es un duelo que se ha de pasar... y aunque no se vea luz... la luz llega y lo inunda todo! y entonces nos damos cuenta que todo pasó, que se acabó... y a veces incluso lo enterramos en el olvido.
Puede que en algún momento vuelvan esos recuerden, te pellizquen el corazón e incluso te inunden los ojos, pero sabes que son sólo esos, recuerdos, imágenes...

porquenohaymas.

te sigo