miércoles, febrero 09, 2011

No creas que logré olvidar tus continuos desprecios, no descansa el recuerdo, sé que nada de ti me conviene, la culpa, sólo fue un leve pretexto, una frágil coartada para el fracaso que a nadie engaña, pero esta noche, tan sólo por una noche, te abrazaría como a un espejismo, te cubriría con mis brazos desiertos dejando de lado reproches y temores, fingiéndonos otros de los que pretendíamos, ni siquiera mejores, renunciando a perpetuarnos, despojados de certezas o dudas, inventando mentiras que aún nos justifiquen antes de descubrir las pruebas inculpatorias, para cruzarnos mañana de nuevo como extraños lamentando haber coincidido, mientras maldigo tus tramposas virtudes que olvidaré sin demora para dejar sin razones a la nostalgia y poder seguir odiándote como si nada hubiera ocurrido esta todas las noches.

1 comentario:

Elena Lechuga dijo...

sentimientos encontrados
encuentros forzados