domingo, julio 13, 2003

Estaré unos días ausente. Cuántas veces he deseado salir de aquí y ahora me da pena irme siquiera unos días. Porque yo no quería huir de este lugar sino de mi vida, pero esta irá conmigo a todas partes como una carga invisible de la que es imposible desprenderse. Rechazo esta manera de vivir, pero me irrita alterar mis costumbres, tengo que acoplarme al ritmo de otros, no soy capaz de reivindicar mis preferencias y defender mi territorio de libertad. Pero me dejo vencer fácilmente, cualquiera invade mi espacio y me impone sus costumbres y maneras. Es el problema de quien no se siente seguro de nada, puede llegar cualquiera con su avasalladora seguridad y convencerte de que estás equivocado. Y es que no todo el mundo acostumbra a dudar de sus convicciones.
Bueno, me estoy yendo por las ramas, sólo me despido por unos días, no muchos, tras los que quizás nada vuelva a ser como antes, o puede que todo siga siendo tan vulgar y anodino como hasta ahora.

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