quizás juzgues inoportunas mis palabras en esta noche infinita mientras afuera se consume tu tiempo reclamándote urgente, que no soy más que un extraño perturbando tu goce sin límite, y tendrás razón olvidando esta voz quebrada que se resiste a desaparecer, pero todas esas impúdicas victorias que hoy proclamas eufórico también fueron mías, también yo creí a impostores amenazantes que sin pudor lograron hipnotizarnos con su engaño prometiendo elevarnos hasta inmutables verdades nunca imaginadas con sus proféticas razones flotando sobre un lecho de visiones heroicas, desterré la duda de mis costumbres conviviendo a diario con lo imposible, he visto monstruos, quijotes, peleles y todos valían lo mismo, dioses creados por el desconsuelo sobre las cimas del deseo, me he dejado arrastrar sonámbulo hacia las habitaciones atestadas del tedio como un peregrino errante vagando entre perennes ausencias, esquivando rumores que desmienten la nada, he alcanzado la perfección del olvido para no esperar nada del recuerdo, me he bañado en las hirvientes aguas del delirio y me he encerrado en laberintos irreales a los que llamé hogar, huérfano de los prodigios de la noche me he inmolado en su nombre mientras miles de voces ahogadas se lanzaban hacia un abismo de lamentos traidores, he recorrido descalzo ardientes paisajes suicidas abarrotados de cadáveres putrefactos, he visto caer a los hijos de la abundancia y he proclamado el nombre de la victoria en desgastadas letras de neón; yo también he creído en espejismos destellantes plasmados en imágenes de plenitud entregado a furtivos placeres solitarios refugiado entre escombros y me he arrastrado por los callejones hediondos del exceso esperando una señal ; yo, lo confieso, he vendido mi dignidad por un trozo de esperanza frustrada renegando sin lamento de todo lo que fue nuestro, yo he visto, he callado y he enterrado secretos que harían derrumbarse imperios, me he asomado a los límites del tiempo y he admirado la profundidad del vacío; renuncié al privilegio de la libertad a cambio de un sentido ficticio escondiéndome entre la multitud cobarde de cuerpos mutilados que yace indolente, me he entregado sin dudar a profetas que auguraban un futuro despiadado, me he dejado abrumar por los huecos destellos de la trascendencia y he aceptado sus normas sin cuestionar los motivos imbricándolas en mi cuerpo para no sentirlas ajenas, siguiendo a la masa ingenua partidaria de la sumisión y el silencio, he renunciado a todas mis certezas a cambio de creencias impuestas, me han deslumbrado promesas de triunfos perennes, he arrojado a la basura los desechos del valor pudriéndome en horas perdidas de las que nada recuerdo y he entregado mis verdades a cambio de un poco de aliento; pero ahora que hemos logrado escapar de los peores augurios equivocándonos de todas las maneras posibles, ahora que el mundo ha estallado en pedazos ínfimos de escoria que nos salpican y he olvidado los nombres fugitivos del consuelo, no tolero la nostalgia ni el arrepentimiento y renuncio a seguir creyendo nunca más, a esperar nada del destino; instalado en esta permanente insatisfacción como una adicción que venero me sumerjo en la marea del ruido como único espacio habitable reconstruyéndome a base de fragmentos inconexos que intento reunir en algo que reconozca como propio y no sufro el olvido como condena, he quemado avergonzado todos mis dogmas y sospechas porque nada llegará si no rompemos las reglas que nos atan al miedo, ahora que todo lo que tuvimos se ha revelado ficticio y nada queda sino lanzar nuestras vidas al abismo
domingo, septiembre 12, 2010
jueves, julio 22, 2010
Si miento es porque tú me lo pides. Me encuentro frente a ti armado de valor para decirte nada más que la verdad y me miras serena esperando algo distinto. Todo en ti me dice que no es eso lo que quieres, que no te cuente más historias, que después de tantos desengaños no estás dispuesta a soportar un segundo más de realidad. Y entonces yo trato de adornar lo sucedido con palabras serenas, de mostrar una cara más amable de los hechos que pueda consolarte para así hacértelo más sencillo y agradable. No es que tenga nada que ocultar, no confío en mis cualidades para el desastre, son mis faltas leves y vulgares, es tan sólo una manera de hacerte ver que nada en el fondo es demasiado grave. Por eso, no me lo reproches, si alguna vez te miento es porque tú no querrías escuchar la verdad.
miércoles, julio 21, 2010
lunes, julio 19, 2010
Aquí no está lo que andabas buscando, triunfos, visiones, promesas, ni nada que se le parezca, probablemente ni siquiera exista y todos lo sabían pero callaron con quién sabe qué discretas intenciones, como una más de esas leyendas falaces que nos empeñamos en perpetuar sin motivo sólo porque suenan bien sin pensar en el daño que provocan. En realidad aquí nadie parece decepcionado, y se muestran satisfechos con la rutina catódica del amor de sobremesa, de visitas familiares y fines de semana, instalados en esta permanente incertidumbre que nos cobija con certezas insoportables delimitando el ámbito de nuestras expectativas, sin concesiones a la duda que aplacen el desengaño. Cuando las evidencias se confabulan para cumplir nuestros peores presagios continuamos buscando un leve error insignificante que nos permita refutar las pruebas para seguir acogiéndonos a nuestras desgastadas esperanzas sin fundamento.
sábado, julio 17, 2010
No haríamos nada si tuviésemos que estar despidiéndonos de todo lo que abandonamos. Evito la sentimentalidad. No nos precipitemos, ya veremos si algo de esto tuvo importancia, si mereció la pena echarlo de menos antes de acabar, lo demás son tonterías, una pérdida de tiempo y esfuerzo inútil que aceptamos como una rutina resignada. Y generalmente las cosas que nos marcarán pasan inadvertidas y no merecen una despedida. No hablo de justicia. Sonrisas pintadas y lágrimas reptilianas en un escenario de cartón piedra con demasiados agujeros. Si eso es lo que queréis…
viernes, julio 16, 2010
Casi (¿) todo tiene una explicación física; me refiero a nuestros sentimientos, ideas, sensaciones, deseos, etc., de vez en cuando algún científico encuentra la base física de algún sentimiento, la combinación química adecuada que lo genera, la región exacta del cerebro que se activa cuando se produce, y no hay más, tenemos que conformarnos con esa fría explicación, y sin embargo sigue siendo insuficiente, no nos satisface saber que el amor, el dolor, el placer, lo que sea, se produce por la acción de una serie de sustancias que se liberan en nuestro cerebro a raíz de una serie de estímulos, no, no es eso. Tampoco se trata de contradecir a la ciencia ni de querer ser más listos que nadie. No quiero decir que estén equivocados. Es sólo que me parece demasiado triste y nos deja muy poco margen de acción. Ya sabemos que somos pura física y química, pero a veces duele saber que no hay nada más, y que de nuevo ese dolor no se trata más que de una sencilla reacción química.
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