viernes, diciembre 08, 2023

Escucho tus silencios con tanta o más atención que tus palabras, sé cuándo debo pasar página o correr un tupido velo, esquivo los charcos con agilidad y eludo terrenos pantanosos, cambio rápidamente de conversación si esta toma un rumbo indeseado y callo cuando sé que mi opinión puede hacerte daño. Hay cosas que no digo para no resultar desagradable y verdades que nadie me ha pedido que guardo bajo llave. Prefiero en cambio buscar puntos de encuentro, centrarme en lo que nos une y obviar lo que nos separa, porque conozco la dificultad para construir algo sólido y con qué facilidad se puede derribar el edificio más alto. No tengo ninguna necesidad de que pienses lo mismo que yo y no voy a trata de convencerte de nada. Es precisamente la diferencia lo que me atrae, aquello que nos hace distintos y a la vez complementarios, no busco que me den la razón ni me doren la píldora, no quiero venderte nada, porque sé que esa es la única manera de evitar que todo esto acabe.


 

jueves, diciembre 07, 2023

Cada día invento excusas nuevas para resistir ante el vacío que me asedia. Busco instantes de luz que hagan asumible lo vulgar, invento espejismos pueriles consciente de su mentira. Son momentos fugaces, apenas unos segundos, que recargan mis baterías durante unas cuantas horas, aunque no siempre lo suficiente. Unas palabras amables, un breve encuentro, una mirada furtiva entre cuerpos pasajeros, una puerta que se abre, una mensaje en la noche, una posibilidad, un abismo al que asomarse, una promesa dudosa que con el tiempo habré de añadir a mi nutrida colección de decepciones. Sé que no es gran cosa, que nada de eso justifica mi euforia, que todo es, en mayor o menor medida, ruido, máscara y simulación, pero a falta de algo más auténtico, me aferro con fervor a todas esas dulces mentiras que hacen más soportable el fracaso reiterado de mis días perdidos.


 

 

miércoles, diciembre 06, 2023

Yo soy aquel que hace una tragedia de una mala mirada, el que celebra una oportunidad como el mayor de los triunfos, el que se desespera ante un gesto contrariado, el que es feliz con el más mínimo elogio, el que llora por las esquinas por una ocasión perdida, aquel al que una sola palabra sana y la siguiente condena. Yo soy el día y la noche cada pocas horas, la comedia hilarante o el drama más profundo, la risa o el llanto, a menudo la tempestad, casi nunca la calma. Yo soy quien te odia y ama a ratos casi iguales, pero siempre con todas mis ganas, el que se hunde en la miseria tras un leve tropiezo y alza el vuelo si acierta, aunque solo sea de casualidad. No conozco la virtud ni el equilibrio, no me hallarás nunca en el centro, no acepto medias verdades ni medias tintas, me lo juego siempre todo al rojo o al negro, detesto la escala de grises, muestro todas mis cartas y no me guardo ningún as en la manga, vivo siempre en los extremos, en el ático o en el sótano, estaré contigo o contra ti, pero nunca seré indiferente a tus actos. Te daré todo lo que tengo o ni siquiera la hora, mi vida será paraíso o infierno, no creo en el purgatorio. Así que ten cuidado con lo que vayas a decir, pues tus palabras pueden suponer mi salvación o mi eterna condena, el dolor más agudo o la gloria absoluta, porque no es verdad que no me importe, aunque pretenda fingirlo torpemente. Nada da igual, todo deja su impronta, por más que te empeñes en repetir que, algún día, también esto pasará.


 

 

martes, diciembre 05, 2023

No tengo claro cuáles fueron mis aciertos y mis errores. Conozco el lugar adonde me han llevado mis decisiones, aunque en la mayoría de las ocasiones la elección no dependiera de mí, pero ignoro dónde estaría en caso de, en algún momento, haber tomado la opción contraria a la que escogí. Preferimos pensar que fue el destino quien nos condujo hasta aquí, que al fin y al cabo el resultado no está nada mal, y que todos los sinsabores han merecido la pena. Nos da miedo dudar, imaginar una realidad distinta, soñar un destino más fructífero y pleno, porque eso tal vez excluiría muchas de las personas y las cosas que nos hacen la vida más fácil y a las que no estamos dispuestos a renunciar. No nos conviene asomarnos al abismo de la duda, es mejor conformarse con lo obtenido, pero a veces me resultaba inevitable pensar qué habría sido de mi vida si hubiese elegido aquel camino que no me atreví o no me dejaron tomar.


 

lunes, diciembre 04, 2023

Como a todos, me duele demasiado recordar las traiciones de las que fui víctima en el pasado, sobre todo por parte de aquellos a quienes consideraba algo mío. Tengo todo tipo de reproches para quienes no estuvieron cuando tanto los necesité, me hierve la sangre cada vez que pienso en ellos, por lo que procuro no frecuentar su recuerdo y no estaría dispuesto a darles una segunda oportunidad. Pero he de reconocer que yo también he fallado a mucha gente de un modo más o menos grave, incluso a aquellos a quienes quise y sentí cercanos y juré que nunca haría daño, por lo que no me atrevo a tirar la primera piedra ni tan siquiera la última. No tengo ningún derecho a acusar a nadie de crímenes que también yo he cometido, pues tengo el armario repleto de cadáveres. Sin duda no soy ningún ejemplo ni modelo a seguir, no estoy orgulloso de mi pasado, reconozco mis errores y pago mis deudas puntualmente. Nadie está libre de culpa por más que lo pretenda, todos somos el malo en la película de alguien, aunque a veces ni siquiera lo sepamos o no seamos conscientes de la gravedad de nuestros pecados. Todos lo hacemos o lo haremos tarde o temprano. Dicen que hay dos tipos de amigos, los que sabemos cuándo nos van a fallar y los que no sabemos cuando lo harán. Por eso trato de ser indulgente con los errores ajenos y me afano en perdonar a mis “queridos traidores” como también me gustaría que lo hicieran conmigo, aunque me cueste mucho perdonarme a mí mismo. Por eso quiero pedirte perdón por adelantado, porque sé que algún día llamarás y yo ya me habré marchado.


 

 

domingo, diciembre 03, 2023

De repente, todo parece ir demasiado deprisa. No sé en qué momento empezó. Siento que he perdido el control de lo que pasa en mi vida, que en realidad nunca lo tuve, pero al menos mantenía la ilusión de poder hacerlo. El caso es que tengo la sensación de que el tiempo se me escapa en blanco. Miro al calendario con desconfianza e incredulidad, pensando quién me ha robado tantos meses que han pasado por mí sin pena, gloria ni rechazo. No puede ser, me digo, si ayer mismo era verano, enero o 2010, pero de nuevo soy yo quien está equivocado y me doy cuenta de que de casi todas las cosas que importan hace más de veinte años, de lo bueno, lo malo y lo regular, y desde aquí no consigo distinguir unas de otras. Y sin embargo, no he aprendido nada, no he logrado alcanzar la serenidad que suponía poseería a estas alturas, no he añadido experiencia a los años, tal vez, tan solo, hay cosas (la mayoría) que me importan mucho menos y, a fuerza de costumbre, encajo un poco mejor las decepciones. Pero pasan los días a toda velocidad sin dejar rastro y no se adivina en el horizonte nada que pueda alterar esta rauda sucesión de horas huecas que tanto vértigo y temor me produce y no sé cómo escapar de esta espiral implacable de la que nadie me puede salvar.