martes, marzo 06, 2018

Procuro ante todo no hacer daño. Evito inmiscuirme en asuntos ajenos y provocar el rechazo de quien no toma mi mano. Pienso siempre en los efectos de mis actos y mido mis palabras por si pudieran ofender a alguien. Reviso mis pasos en busca del error ingenuo que pudo iniciar el caos y pido perdón por adelantado. Hay ocasiones en las que no nos damos cuenta y sin embargo herimos, dardos lanzados sin intención que escapan de nuestro control y van a parar al lugar equivocado. Sé que es difícil valorar las posibles consecuencias de cada gesto, pero debes saber que si te ofendí fue sin saberlo y que nunca pretendí hacerte sufrir, es lo último que haría, pues conozco el dolor que se siente cuando a mí me lo han hecho.

lunes, marzo 05, 2018

Nunca hay que despreciar al enemigo. Por más que nos sintamos superiores y creamos que nada de lo que nos haga puede herirnos, no descartes jamás la derrota. Espera siempre lo mejor, pero prepárate para lo peor, porque cualquier cosa es posible, incluso lo que nunca has imaginado. Aunque le hayas vencido antes mil veces, aunque creas conocer todas sus artimañas, aunque lo veas arrodillarse y a punto de entregar sus armas, no te confíes, no des la partida por ganada, no levantes los brazos hasta cruzar la línea de meta ni imagines cómo disfrutrarás tu victoria, no dediques ni un solo segundo a celebrar lo logrado, pues sin duda algún día volverá para tomarse la revancha. Por eso nunca le infravalores. Sobre todo cuando tu enemigo eres tú mismo.

domingo, marzo 04, 2018

Llega un momento en que no te conformas con escuchar en silencio lo que otros dicen, sino que quieres fomar parte de la conversación. Después de mucho tiempo soportando pacientemente a predicadores, salvadores de la patria, visionarios y expertos en todo, te atreves a levantar la voz para defender tu propia visión de las cosas, pues te das cuenta de que nadie sabe nada y que todos aquellos discursos y lecciones que recibías no son más ciertas que tus propias conjeturas. Porque no puedes quedarte toda la vida callado esperando que actúen los demás, tomando decisiones que afectan a tu vida sin ni siquiera escucharte. Así que levántate de tu sillón en el que tan cómodamente te has instalado y alza la voz para que todos escuchen lo que tienes que decir, porque nadie va a venir a tu casa a pedirte tu opinión, pues a nadie le importa lo más mínimo.

sábado, marzo 03, 2018

Es fácil pedir paciencia cuando no te va nada en ello. Dejar pasar el tiempo sin angustia solo es posible para quien no se juega nada. No hay prisa para quien no le importa el resultado. Pero si te juegas la vida en ello, si te come el deseo por dentro, si te arden las entrañas, no puedes simplemente sentarte a esperar a que pase algo sin ni siquiera saber si eso ocurrirá algún día. No puedes pedir paciencia a quien depende de la decisión final para poder seguir con su vida.

viernes, marzo 02, 2018

Todo pierde su sentido cuando intentas explicarlo. No hace falta justificar por qué hacemos lo que hacemos, no tenemos que rendir cuentas a nadie, eso solo sirve para complicar más las cosas. No todo debe tener una explicación racional. No es necesario ser sensato todo el tiempo. A veces es mejor no hacerse preguntas, no intentar aclarar los hechos. No busco un propósito a todo lo que hago, ni mucho menos a lo que hacen los demás. No medito hasta el final las consecuencias de mis palabras y renuncio a encontrar un sentido para cada cosa, no tengo razones que avalen mis actos ni respuestas para todas las preguntas, no trato de engañarme con ficciones embaucadoras, no me acojo a ninguna fe que otorgue el consuelo y elimine las dudas aun a costa de negar mis impulsos. Si todo lo que haces responde a algún motivo, es que algo estás haciendo mal.

jueves, marzo 01, 2018

No tienes por qué mentir para quedar bien conmigo. De nada sirve ya, pues tus acciones dicen todo lo que tus palabras intentan en vano negar. Conozco tus intenciones aunque intentes ocultarlas. No necesitas fingir una consideración hacia mí que no demuestras. No soy tan ingenuo. No quiero tu compasión ni que pretendas una cortesía que solo oculta tu cobardía para decirme a la cara lo que piensas. Por eso prefiero que me digas la verdad aunque creas que puede doler, porque nada me duele más que tus mentiras.