lunes, diciembre 10, 2018

Fueron nuestras breves horas el único refugio que hallé. Solo en ti tuvo sentido la vida, antes de que hubiera un después. Hoy sigo girando alrededor de ti aunque tú ya no estés, condenado al exilio de tu ausencia en esta nada gélida que tanto quema, rodeado de la ineficiente multitud que no alivia la soledad ni consuela. Ya no me importa esta vida absurda que no comprendo ni deseo, solo temo del final que conmigo muera para siempre tu recuerdo. Amo el pasado como única existencia, ser es haber sido, hoy es ayer, mañana nunca. Y ahora, cuando nada queda ya de aquellas breves horas en que vivir fue bello, después de haber negado tanto, quisiera creer en algún dios para salvarte del olvido.



sábado, diciembre 08, 2018

Lo nuestro murió de precaución. El miedo a que no nos entendieran nos hizo refugiarnos en las sombras que acabaron apagando nuestra luz. Nos alejábamos cuando sentíamos que podíamos molestar a alguien, pues siempre antepusimos lo que pensaran los demás. Incapaces de defendernos de cualquier ataque, nos negamos repetidas veces y nos tratamos como desconocidos fingiendo que no dolía. Temiendo ofender a alguien, no tuvimos valor para proclamar lo que sentíamos, fuimos víctimas de nuestra indecisión y torpeza, inseguros como adolescentes inexpertos y nos creímos culpables de nuestros deseos. Para no hacer daño a otros nos lo hicimos a nosotros mismos. Y así, sin ser nada, lo fuimos todo. Sí, ahora que todo eso se perdió para siempre, me doy cuenta y puedo decirlo alto y claro, lo que nos mató fue nuestra inmensa cobardía.

jueves, diciembre 06, 2018

Puedes temer al futuro, interpretar las señales que aparecen a tu paso como signos evidentes de la derrota que se avecina, negarte el derecho a la felicidad, caminar siempre por la sombra, poner tú mismo las piedras en el camino, pero eso solo hará que no puedas apreciar la belleza del sendero. Tal vez, dirás, no esté en tu mano elegir, que nadie prefiere el dolor si puede evitarlo, que todos buscamos el sol en los días helados, y tienes razón, pero hay muchas cosas que puedes hacer para evitar que se apodere de todo: crear el escenario adecuado para que no aparezca, rodearte de personas que te den luz y sepan cómo aliviarlo, ocupar tu mente en asuntos sencillos que ofrezcan recompensas inmediatas, repetirte mil veces que todo va a salir bien hasta creer en ello. Nada de eso impedirá que suceda lo inevitable, el dolor y la rabia forman parte del juego, pero mientras llega te permitirá disfrutar de momentos irrepetibles que hacen que la vida valga la pena, porque no puedes pasar todo el tiempo esquivando escaleras y huyendo de gatos negros, es un esfuerzo excesivo que no puedes permitirte. Dedica mejor tu energía a buscar experiencias enriquecedoras, a sembrar la memoria de recuerdos bellos y ahórrate esas lágrimas para cuando de verdad haga falta llorar. El miedo nos mata, nos debilita y nos vuelve cobardes, nos arrebata el presente y el futuro y aplasta nuestras ganas. Así que abandónalo de una vez y alimenta la esperanza, porque vivir con miedo es vivir menos.

miércoles, diciembre 05, 2018

No hay mucho donde escoger. Puedes acoplarte de un modo perfecto a la rutina gris del día a día, fichar puntualmente sin perder un minuto, cumplir con todas tus obligaciones escrupulosamente, superar etapas y aceptar tu sino. Puedes poner mala cara de camino al trabajo, madrugar y tomar café, protestar en los semáforos y despreciar a todo el mundo a tu alrededor, quejarte de los políticos, tus jefes y tus compañeros, negar tus sentimientos y adoptar como propias ideas ajenas que tanto esfuerzo te ahorran. Hablar sin parar de lo divino y de lo humano y no hacer nada con tu vida. Decir sí a todo mientras piensas no, para acabar haciéndolo de todos modos. Puedes dejarte llevar por lo que se supone que debes hacer, integrarte en el engranaje del sistema a la perfección, dejar que otros elijan por ti lo que haces, lo que comes y lo que piensas, aceptar la configuración por defecto creyendo que es la única o incluso la mejor, nadar como pez en el agua que no sabe lo que es el agua, creyendo que estás en el mar e ignorando que estás en una pecera, congelar tu vida para que nadie pueda modificar nada, cumplir todos los trámites sin saltarte ni un paso, rellenar formularios que no entiendes y fingir que comprendes algo, acudir a compromisos insoportables aunque no te apetezca, asentir con la cabeza y negar con el corazón, dar la razón a quien no la tiene y quitársela a quien te gustaría creer. O puedes dejarte de tonterías y coger las riendas de tu vida para hacer todo lo que siempre quisiste y nunca te atreviste a intentar. No hay más. Tú decides.

martes, diciembre 04, 2018

Ya no me preocupa lo que puedas pensar o decir de mí. Llegó un momento en que me cansé de escuchar críticas sin sentido y aprendí a ignorar lo que no me importaba. Incapaz de cumplir todas las normas, decidí no cumplir ninguna e inventar las mías propias, que puedo romper cuando me apetezca sin rendir cuentas a nadie. Harto de esconder mis diferencias me dediqué a exhibirlas con descaro como seña de identidad cuando comprendí que no debía avergonzarme de ellas. Tal vez no te agrade mi companía ni te sientas cómodo en mi presencia. Eso tiene fácil solución. Quizás no te guste cómo soy, pero ese no es mi problema sino el tuyo. Puede que no estés de acuerdo con mis opiniones ni compartas ninguna de mis creencias. No te lo reprocho ni trato de convencerte de nada. Tranquilo, puedes decir lo que quieras, porque nada de eso me afecta. Ante la imposibilidad de gustar a todo el mundo, elegí gustarme a mí mismo y pago con gusto el precio de lo diferente. Ya no me planteo a quién puedan molestar mis acciones u ofender mis palabras. Porque yo no me equivoco, hago las cosas a mi manera.

viernes, noviembre 30, 2018

Tienes todo el derecho del mundo a llorar y lamentarte por tu pérdida, es más, no entendería que no lo hicieras. Así que si es lo que te apetece, grita, llora y maldice a todos los dioses del cielo, arrástrate por el suelo, tírate de los pelos y arráncate la vida a jirones, pero no te quedes ahí estancada para siempre, no pierdas de vista el sentido de todo esto, que no vinimos para la pena y el sufrimiento sino a dar todo nuestro cariño y amor tal y como lo recibimos de quienes partieron, que la vida es a veces sueño y otras pesadilla, pero las sombras no deben impedirnos ver tanta luz como tenemos. Si hace falta, hoy lloraré contigo, blasfemaré en todas las lenguas que conozco y me arrancaré los pocos pelos que me quedan, pero mañana quiero verte sonreír de nuevo, vivir al máximo sin miedo, descubrir todo lo bueno que aún te espera y entregarte con pasión a lo que amas, tal y como él habría querido que lo hicieras.