lunes, octubre 15, 2018

Quien resiste vence, dicen, y así lo creí durante mucho tiempo, pero empiezo a dudar de la veracidad de ese dicho. No suelo darme por vencido y abandonar sin esfuerzo, más bien al contrario, me obsesiono con mis metas y persigo mis sueños tal vez con excesivo empeño. Llevo muchos años resistiendo, colocando una piedra más cada día, dando pasos sin parar en una misma dirección, pero el objetivo está cada vez más lejos y mi vista cansada hace que se desdibuje en el horizonte. Tal vez me engañaron todo el rato y solo querían tenerme entretenido con ocupaciones estériles que a nadie molestan. Puede que resistir sea solo perder el tiempo y una forma eficaz de distraer tu mente con ideas inofensivas que calman tus ansias, o tal vez sea cierto y es solo cuestión de seguir luchando, pero ¿hasta cuándo?

domingo, octubre 14, 2018

No sé por qué hago lo que hago ni lo quiero saber. La pregunta acerca del sentido carece en sí misma de sentido. Muy pocas cosas, tal vez ninguna, son capaces de superar esa prueba. Sé que si me parara a pensarlo con calma no haría ni la mitad de lo que hago, si pusiera en la balanza pros y contras estoy seguro de que vencería siempre lo negativo y preferiría no hacerlo. Por eso no lo pienso demasiado, sino que me dejo llevar por ideas tal vez equivocadas que me ponen en movimiento, impulsos que a veces me llevan a la ruina pero también otras al éxito. Así que no me preguntes por mis motivos, pues no los tengo. Estoy a la deriva tratando de sobrevivir al naufragio. No vislumbro en el horizonte ninguna isla a la que llegar ni nadie que acuda al rescate. No tengo claro mi objetivo, solo estoy remando sin rumbo, pues si dejara de hacerlo me hundiría.

viernes, octubre 12, 2018

No te digo nada que tú no sepas. Vienes a mí en busca de unas palabras eficaces que te alegren el día y calmen tu dolor como si fuera tu curandero y yo solo consigo rellenar apenas el silencio con verdades gastadas y mentiras pactadas que conoces de memoria. Tal vez sería mejor tomar algún complejo vitamínico que te ayude a afrontar la jornada con energía o cualquier otro remedio casero para combatir la ansiedad. Me haces preguntas cuya respuesta ignoro y sin embargo me esfuerzo por ofrecerte un poco de consuelo ficticio que logre engañarnos durante un tiempo aunque sabes que comparto tus mismas dudas y temores. Y a veces, milagrosamente, eso consigue que te olvides por un rato de lo que te pasa y te acuerdes de lo que eres, y sé que no tengo mucha culpa de ello, que solo soy ese espejo al que de vez en cuando preguntas quién es la más guapa del reino aunque ya sabes la respuesta. Como ves, nada especial, nada que no hayas oído mil veces repetido, pero sé que a veces hace falta recordártelo.

jueves, octubre 11, 2018

Si te vas, no esperes que todo siga igual cuando vuelvas. No confíes en que haya regado tus plantas con esmero y cuidado, que te haya guardado tu lado del armario, que no cambie la decoración y me sigan haciendo gracia tus bromas gastadas. No seguiré haciendo todas esas cosas absurdas que hacía por ti sin saber muy bien por qué. No actuaré como si nada hubiera ocurrido ni podremos recuperar la confianza perdida. Si te vas, no lograrás regresar al pasado como en una máquina del tiempo para vivir todo lo que se desvaneció un día para siempre. No guardaré los recuerdos más bellos en un lugar seguro a salvo del olvido. No digo que no, nunca se sabe, puede que incluso encuentres la puerta abierta, sabes que soy muy descuidado, y acabes hallando un hueco para instalarte confortablemente, aunque todo habrá cambiado, no sé si será peor o mejor, pero sí diferente. No es una amenaza ni una advertencia, solo una constatación. Tal vez ahora mismo no lo creas y jures que nada más lejos de tus deseos, que no lo harías ni por todo el cariño del mundo, que preferirías estar muerta, pero no importa lo que digas, es la rabia quien habla por ti, porque, tarde o temprano, todos acabamos regresando al lugar donde fuimos felices.

miércoles, octubre 10, 2018

Lo más fácil sería no hacerlo, no escribir nada ni decir nunca lo que pienso, renunciar al placer de hacer lo único que me gusta y guardar respetuoso silencio, ocultarme de forma cobarde para evitar una respuesta incómoda y quedar con el culo al aire como tantas veces pasa. Lo más sensato, lo que todos hacen, es morderme la lengua hasta que sangre, callar ante la injusticia y hablar solo para estar de acuerdo, aunque en el fondo disientan. Sé que arriesgo demasiado al pensar en voz alta, que existe el peligro de que algunos se crean todo lo que digo y otros tal vez nada. Exponerme a la crítica implacable de quienes nunca hicieron nada y provocar malentendidos porque no comprendan de qué va todo esto. Por eso me planteo muchas veces abandonar, conformarme con mi vida burguesa de ocho a tres, mi rutina redentora que a tantos consuela, mirar la cuenta a fin de mes y creer que todo va bien, entregar mi vida a la causa y mi cuerpo a la ciencia. No forzar puertas cuya llave no poseo ni buscar tesoros cuyo mapa nunca tuve. Pero si a estas alturas no has comprendido que no puedo hacerlo de otro modo es que no me conoces ni un poco. Lo diré una y mil veces y aún habrá quien no lo entienda. Yo no soy quien digo ser ni tampoco quien tú crees, no voy por la calle contándole mi vida a los desconocidos, no vendo mi alma a demonios de pacotilla ni predico verdades irrefutables a la puerta del templo o en la barra de un bar, lo que ves no es lo que es, a veces digo lo que no hago y al revés, porque nada de esto es verdad ni mentira, solo depende de cómo tú me miras.

martes, octubre 09, 2018

No necesito la gloria del triunfo ni el gozar el placer de lo exclusivo. Son mis propósitos modestos y pequeños mis deseos. No busco tesoros escondidos en alguna isla desierta cuya localización ignoro ni conozco la alegría de cruzar la meta el primero. No me preocupa tener miles de seguidores cuyo rostro nunca he visto ni ganar mucho dinero para comprarme cosas que en realidad no quiero. Sé que no llegaré muy lejos con mis escasas dotes y mi poca fortuna. No ocuparé las portadas ni encabezaré las listas de nada, si acaso la de fracasos y decepciones. No tendré el privilegio de hacer siempre lo que quiera y levantarme cuando me dé la gana. No trato de convencer a nadie de lo que debe hacer/pensar/decir/creer... tal vez soñar, pues no trato siquiera de convencerme a mí mismo. No busco el halago fácil ni provocar la polémica que llame la atención de la gente. No es ese mi objetivo, lo que me mueve cada día a improvisar estas letras desaliñadas robándole tiempo a la vida, porque nada de eso es lo que quiero. Nada de eso me motiva. Solo una palabra tuya.