martes, julio 31, 2018

No envidiamos los logros ajenos, sino que los despretigiamos. Si nosotros no lo hemos conseguido, no merece la pena. No queremos la gloria, nos conformamos con afear la victoria ajena. Tal vez lo hayamos buscado en otro momento, pero ahora renegamos de ello, sabiendo que estábamos equivocados. Nadie admite su culpa, no somos responsables de nuestros fracasos, tan solo la suerte nos fue esquiva y ni siquiera lo deseábamos de veras. Es un buen mecanismo de defensa para sentirse mejor, una anestesia para el alma inquieta y el mejor modo para no seguir lamentándose por nuestra incompetencia. Despreciar el triunfo para no sentirnos culpables de la derrota.

lunes, julio 30, 2018

Sé que mañana me arrepentiré de lo que hice hoy, y a veces ese pensamiento obsesivo me paraliza y me siento incapaz de hacer nada destinado a perdurar y a atormentarme en forma de recuerdos futuros. Pero siempre resurgen amenazantes poniendo en duda todos mis progresos, a cada paso todo son señales que delatan un ayer errado del que inútilmente trato de huir en vano. Por eso ahora intento dejar huellas poco profundas, arañar apenas la superficie, para que el tiempo pueda eliminarlas sin esfuerzo y que ninguno de mis errores presentes condicione en exceso el futuro, haciendo así mi vida ligera, intrascendente, trivial, pero a veces pienso que es un precio demasiado caro que no puedo permitirme pagar. Y decido seguir inconsciente arrastrándome en la sedante marea de los días presurosos que embotan la mente con sus placeres ligeros y me dejo caer en las costumbres sin sentido para mitigar el asfixiante dolor del vacío.

domingo, julio 29, 2018

No eres tú, soy yo. No eres quien decide lo que pasa en mi vida, por más que te creas el objetivo final de todos mis esfuerzos. No tienes ni idea de lo que pasa por mi cabeza. A veces no lo sé ni yo. No vas a decirme lo que tengo que hacer, no vas a marcar el camino que debo seguir ni a poner las reglas que habré de cumplir. No oiré más tus consejos o quejas, rechazaré tus advertencias, reproches y amenazas. Ya no pueden hacerme daño, porque yo ya no soy aquel tipo inútil que giraba en torno a ti como si fueras el centro de mi universo. Porque, aunque no lo creas, no dependo de nada de lo que hagas o digas, pues el protagonista de mi vida no eres tú, soy yo.

sábado, julio 28, 2018

En el fondo, tú y yo siempre fuimos tan sólo dos desconocidos. Dos personas se unen y conviven durante años y nunca dejan de ser dos extraños en la misma cama, aislados en su soledad sin conocer prácticamente nada del otro, resignados a no hallar aquello que les habían contado y que pretendían buscar sin tregua, mientras el amor se va extinguiendo apartado en lejanas regiones secretas. Siempre sospeché que llevabas una vida oculta para mí, que eras otra cuando no estabas conmigo, pero tenía miedo de averiguar la realidad. El tiempo que pasábamos separados era un misterio que no me atrevía a desvelar, como si temiera que hacerlo me habría revelado verdades perjudiciales que no era necesario conocer. Supongo que hay algo en lo desconocido que nos atrae eludiendo lo razonable.

viernes, julio 27, 2018

Solemos (yo, por lo menos, lo hago) cometer el error de buscar lejos lo que tenemos cerca. Creemos (yo, al menos, creía) que lo de los demás es siempre mejor que lo nuestro. Envidiamos la vida de los otros mientras ellos envidian la nuestra. Nos quejamos de aquello que tanto nos costó lograr y tanta felicidad nos dio en el pasado. Esta es mi manera de pedir perdón. Reconocer que no tenía sentido llamar a puertas ajenas cuando todo lo tenía en mi hogar. Mendigar un poco de pan teniendo la despensa llena. Hacerle ascos a lo que ya poseía para desear algo mucho menos apetecible. Pero tal vez sea necesario emprender ese largo camino de vuelta a casa, perderse un poco antes de regresar, echar de menos tu vida, para comprender que lo que ándabamos buscando ya estaba aquí antes de partir.

jueves, julio 26, 2018

Cuando has perdido a mucha gente por tu pasividad, por tu falta de atención o tu conformismo, cuando has dejado ir a personas con las que congeniabas por tu indecisión, miedo o cobardía, llega un momento en que decides aferrarte a quienes aprecias con todas tus fuerzas y no volver a dejar que salgan de tu vida sin hacer nada. Durante mucho tiempo me dediqué a dejar que las cosas sucedieran sin intentar evitar aquellas que no me gustaban, solo me limitaba a lamentarme por las pérdidas y a añorar después los buenos momentos pasados, pero todo eso cambió un día y decidí que iba a hacer que mi vida tomase el rumbo que yo quisiera, no ser más un espectador pasivo y seguir perdiendo a personas con las que compartí risas y penas. Tal vez no sea posible, no quieran, no puedan o no sepan apreciar tu compañía y tu afecto, pero por ti no quedará. Harás todo lo que esté en tu mano para impedir que desaparezcan de tu vida para siempre, porque la soledad llega a doler físicamente, el olvido es un lugar muy frío donde te consumes lentamente y necesitas la cercanía de alguien que te ofrezca un poco de calor. Ese fue mi único pecado, mi terrible falta imposible de comprender, pretender que las personas que aprecio no pasasen de largo por mi vida, agarrarme a ellas con fuerza, regar cada día los afectos, entregar todo lo que soy y lo que tengo sin pedir nada a cambio creyendo que así no volvería a perder a aquellos que me importaban, y sin embargo, ese fue mi gran error, y el resultado el mismo de siempre, el abandono, el rechazo y el olvido, hasta comprender que da igual lo que hagas, todo acabará del mismo modo, con esta inmensa soledad para lo que no existe remedio.