sábado, marzo 29, 2025

Por más que te empeñes en fingir, se nota demasiado que está roto. Hemos intentado unir todas las piezas, colocarlas una a una con esmero, tratando de que el resultado se asemeje lo máximo posible al original, pero aun así sigue siendo inútil. Nada vuelve a ser lo que era. Lo reconstruido será siempre diferente, más frágil y expuesto a romperse de nuevo ante el menor soplo de viento, algo mucho más débil e inconsistente, lleno de dudas y flaquezas. No creo en el kintsugi, el arte japonés de reparar lo roto, que destaca las fracturas en lugar de disimularlas y pretende que el objeto así tratado es incluso más bello. No sirve de nada ocultar las heridas, pero el resultado no es ni mucho menos mejor ni más fuerte. Y aunque no me importa mostrar mis cicatrices y reconozco sin pudor las derrotas, no celebro ni venero las fracturas, sino que las lamento y añoro el momento en que todo estaba intacto y creíamos que así siempre fuera. No creo en la belleza de las fisuras ni en la poética del fracaso, me parece tan solo una forma vulgar y barata de engañarnos. Puede que a simple vista parezca que todo sigue igual, que hablemos de los mismos asuntos como si no hubiera pasado nada, que incluso a veces creamos atisbar los restos de lo que fuimos, pero ahora todo es más frío, más serio, menos brillante. Hemos perdido la ilusión y las ganas. Nos hemos convertido en una versión deteriorada y marchita de nosotros mismos, y eso es lo que me da rabia.


 

viernes, marzo 21, 2025

Cuántas veces sabemos que no debemos hacer algo y sin embargo lo hacemos. Es como ese enorme botón rojo que pone “No tocar” y se nos antoja irresistible. Como un niño pequeño al que le dices “no hagas eso” y lo hace con más ganas. Particularmente, tengo una exacerbada tendencia natural a la autodestrucción. Me complazco viendo mi mundo estallar en mil pedazos. Por suerte, no manejo material sensible ni peligroso (o tan solo para mí mismo). Hay ocasiones en las que sé que me estoy equivocando claramente, y conozco sin duda cuál es el camino correcto, pero aun así me empeño en tomar el menos adecuado. Es por eso que sé que volvería a cometer los mismos errores aunque conociera su catastrófico resultado. Sé que no tendría que haber dicho lo que dije, que no debí tomar aquella decisión, que lo más conveniente es siempre callar y aceptar que las cosas son como son y no como querríamos que fueran, pero sencillamente soy incapaz de hacer lo que debo. Por eso espero que disculpes cada vez que meto la pata y me revuelco en el fango, pues es mi condición y no puedo cambiarla, y en todo caso, yo soy la primera víctima de mis propios errores.


 

viernes, marzo 14, 2025

Mis silencios me protegen. Durante mucho tiempo no lo supe. La impaciencia, la rabia o el dolor me hacían decir cosas de las que más tarde me arrepentía. Era incapaz de morderme la lengua, incluso hacía gala de mi sinceridad y atrevimiento que lucía como emblema, como un kamikaze sentimental lanzándose orgulloso al abismo. Eso me hizo mucho daño. Hoy sé que es mejor callar que decir la verdad, matar las ganas de gritar lo que sientes hasta que ya no sientas nada. Pero también me doy cuenta de que eso transforma mis relaciones en una farsa, una vulgar comedia hecha a base de engaños y apariencias en la que nunca sabrán lo que piensas realmente y eso nos aleja para siempre, convirtiendo todo en una gran mentira en la que no quiero participar.


 

jueves, marzo 13, 2025

No es que no quiera creerte, es que cuando te han fallado tantas veces es muy difícil volver a confiar. Por más que te propongas olvidar lo ocurrido y creer ciegamente lo que te dicen, por mucho que te aseguren que nunca más sucederá y quieras dar otra oportunidad, hay algo incrustado dentro de ti que te hace dudar y provoca que salten todas las alarmas. Te vuelves más precavido, temeroso y desconfiado y aprendes a poner en cuarentena todo lo que escuchas. Estás dispuesto a perdonar hasta siete veces, pero solo los necios perdonan hasta setenta veces siete. No se puede volver a empezar como si nada, no puedes tapar el sol con un dedo, es imposible borrar el pasado, todo queda, nada desaparece aunque intentes ignorarlo. Por eso espero que me entiendas cuando rechazo tus disculpas y desoigo tus promesas, no es culpa mía, es que nadie es el mismo después de un desengaño.


 

lunes, febrero 03, 2025

Vivimos atrapados en nuestros propios deseos, que nos empujan una y otra vez al abismo, como quien se consume en el fuego buscando escapar del frío. Hay palabras que arden en la garganta, silencios elocuentes y cuerpos que se añoran sin haberse conocido. Manipulamos nuestros recuerdos para hacer digerible la ausencia, nos aferramos al futuro como único consuelo y perseguimos sombras sabiendo que son mentira. Esquivamos la nostalgia torpemente, negociando una prórroga con la esperanza, mientras seguimos añorando aquello que nunca nos ha pertenecido. Nos prometemos lo imposible y nos prohibimos la cordura, obsesionados siempre con lo inalcanzable, con lo que no nos corresponde, como si creyéramos que el destino aún nos debe nuestro minuto de gloria, enredados en nuestros delirios de grandeza, mientras sobrevivimos a duras penas, protegidos por el miedo que nos impide nombrar al deseo del que nunca podremos escapar.



jueves, enero 30, 2025

En realidad luchas por que alguien te diga que está bien lo que estás haciendo. Todos mis esfuerzos van encaminados a obtener el reconocimiento de los demás, como si necesitara su validación para justificar lo que hago y lo que siento. Me lamento cuando mis modestos logros pasan desapercibidos, considero el silencio como un clamoroso fracaso, pues lo único que busco es una palabra de apoyo, un gesto de aprobación, un abrazo o un beso. Porque lo que no se ve no existe, lo que no te valoran no sirve, como un árbol que cae en mitad del bosque sin que nadie lo escuche, como un grito en el desierto. El festín no está completo si no es en compañía, sin el aplauso del público la obra no tiene sentido. Sé que es ese mi problema, esta brutal carencia que me hace dependiente de la mirada ajena y que no importa el éxito o el dinero, pues todo lo que hacemos lo hacemos solo para que nos quieran.