jueves, agosto 06, 2020

Tengo la sensación de que acaba una etapa y no sé lo que empieza. Tal vez no haya un hecho trascendental que marque un punto de inflexión en mi vida. A menudo los cambios son imperceptibles pero definitivos. Durante un tiempo he conseguido mantener ocupada la mente con proyectos que reclamaban toda mi atención, pero una vez finalizados corro el riesgo de caer en mis obsesiones recurrentes y que mis pensamientos dispersos vuelvan a su lugar favorito, la nostalgia, la incertidumbre y el miedo. Es por eso que necesito un nuevo reto, alguna tontería inofensiva con la que engañarme para no sentir el vacío y evitar que el recuerdo me sorprenda con la guardia baja para asestarme el golpe de gracia. Y aunque estoy acostumbrado a las despedidas y he entrenado con tesón al desapego, me sigue doliendo todo lo que desaparece y no me siento capaz de empezar nada nuevo. Recordatorio: Tengo que seguir esforzándome para no pensar en las cosas que duelen.

3 comentarios:

Pipi dijo...

Me sentí super identificada con esta entrada, hay que mantener ocupada la cabeza pero cuando eso no pasa ¿Qué hacemos? A veces nos convertimos en nuestro peor enemigo y lo peor es saber inminente la llegada de toda esa tormenta cuando no estamos distraidos.
Abrazo grande!

Devoradora de libros dijo...

No hay que olvidar las cosas que duelen, pero tampoco recrearse en ellas.

Besos.

Greta Zamparini dijo...

Nice siluette photo