viernes, marzo 23, 2018

Compruebo con frecuencia cómo libros que leí hace tiempo y de los que guardaba un grato recuerdo desmerecen la idea que me había formado de ellos. Experimento una gran decepción al constatar los graves defectos y carencias que entonces no supe ver y ahora se muestran evidentes ante mis desencantados ojos, con lo que mi consideración hacia ellos se derrumba por completo. Es así que mis lecturas de adolescencia y juventud no responden en absoluto a la imagen que tenía de ellos y no satisfacen lo más mínimo mis preferencias actuales. Tal vez me haya vuelto demasiado exigente y me fije en detalles a los que antes no daba importancia. Es por eso que me cuesta tanto encontrar nuevas lecturas que sean de mi agrado. A estas alturas supongo que ya sabes que no estoy hablando de libros.

jueves, marzo 22, 2018

Al contrario que la mayoría, no trato de integrarme, rehúyo compañías no deseadas, no busco parecerme a nadie y cultivo la diferencia como identidad. Hago siempre mi propio camino, me alejo de senderos demasiado transitados y disfruto alejado del ruido. A veces es difícil, lo confieso, dan ganas de renunciar y someterse a la dictadura de lo normal ahogando mis propios deseos, cansado de soportar miradas de reproche y palabras condescendientes. Pero no quiero tu compasión, no me importa lo que pienses, no te lo he preguntado, por eso ahórrate tus críticas y guarda para ti esos consejos a los que tan infiel eres, porque, aunque no cuente con tu aprobación y te parezca una locura o una estupidez, voy a seguir haciendo lo me de dé la gana.

viernes, marzo 16, 2018

Podemos intentar borrar las huellas, pero lo hecho siempre estará ahí, como un testigo incómodo escondido a la vuelta de la esquina para hacernos pagar las consecuencias en el momento más inesperado. Podemos intentar cortar todos los lazos que nos unen al pasado, pero no podemos eliminarlo como si nunca hubiera sucedido. Podemos negar tres veces antes de que cante el gallo, pero no por eso conseguiremos que nuestras mentiras se conviertan en verdad. Sí, a mí también me gustaría hacer desaparecer muchas de las cosas que hice o dije, me gustaría despertar mañana y que nada de eso fuera cierto, arrancar las hojas del calendario para volver atrás indemne, no tener que padecer la resaca por los excesos cometidos. Me gustaría ocultar con engaños la realidad más evidente, negar la mayor sin pudor, tapar el sol con tan solo un dedo, eliminar todo rastro para no ser descubierto, evitar la desconfianza de aquellos a quienes mentí, manipulé o utilicé sin rubor, devolver las treinta sucias monedas con que fui pagado como si así pudiera borrar mi traición, pero nada de eso es posible. Es el precio que habré de pagar por mis errores y que me hará vivir con el miedo constante a ser delatado, porque todo tiene sus efectos. Sí, efectivamente: Acción.. Reacción... Repercusión....

jueves, marzo 15, 2018

Es fácil olvidar. Estamos acostumbrados a hacerlo cada día. Creemos que no podremos superar nunca este momento fatídico en el que nos hundimos sin solución y en poco tiempo nos sorprendemos siendo incapaces de recordar nombres, rostros, lugares que tanto significaron para nosotros. Por mal que lo hayamos pasado, siempre triunfa el olvido. Las heridas cicatrizan, incluso las más hondas, aprendemos a caminar de nuevo, inventamos una forma diferente de estar en el mundo, descubriendo cosas en las que no habíamos reparado y que estaban ahí desde siempre y acabamos enterrando para siempre aquello que tanto necesitamos en el pasado. Es así de sencillo, y también de triste. Nada perdura en la memoria. Ya no digo nunca “siempre recordaré esto”, porque sé que es mentira. No confío en mi memoria, pues todos somos amnésicos, y mañana, cuando recordemos estos días de amarga tristeza o los instantes de gloria vividos, nada se removerá en nuestro interior, pues habrá dejado de tener ningún valor. Sí, es facil olvidar, pero no es justo.

jueves, marzo 08, 2018

Intentar lo imposible es una obligación. No hay nada como el dulce sabor del fracaso cuando la rutina invade tu vida sin posibilidad de escape. No preguntamos si podemos hacerlo, no llamamos a la puerta antes de entrar, no pedimos permiso para coger lo que queremos. Simplemente lo hacemos y después pagamos las consecuencias. No nos importa perder, ¿no dicen que lo importante es participar? Pues eso, que no necesitamos vencer para sentirnos bien, despreciamos la victoria y miramos con recelo al ganador, pues no saben realmente en qué consiste el triunfo. Quien nunca perdió, no sabe lo que ganó, quien no vio cómo le arrebataban de entre las manos aquello que más deseaba no aprecia su importancia. Solo cuando lo echas de menos conoces el valor de lo perdido. Por eso sigo intentándolo cada día, porque sé que a veces sucede lo imposible.

miércoles, marzo 07, 2018

No descuides tus afectos, porque algún día los necesitarás. Pero tampoco vayas a lo loco en busca de cualquier compañía. Rodéate de quienes acepten tus fallos, quienes perdonen tus faltas y valoren tus aciertos. Son ellos quienes estarán a tu lado cuando todo se hunda. Puede que, empujado por las prisas y la urgencia diaria, te olvides de lo que de verdad importa. Cultiva cada día el terreno fértil, abónalo, riégalo, elimina las malas hierbas y abandona para siempre aquel donde nada crece. Lo importante no es el número, sino escoger bien. Una vez que lo tengas claro, dedícales tu tiempo, entrégales más de lo que recibes. Solo así obtendrás la recompensa y hallarás una mano firme cuando más lo necesites. Porque aunque no lo creas, llegará un momento en que te hagan falta.