viernes, febrero 12, 2021

Nunca me sentía satisfecho con mi vida. Todo me parecía insuficiente, imperfecto o injusto. Me quejaba por cualquier contratiempo y despreciaba mi suerte como una maldición. Nada era para mí bastante. Me sentía maltratado por el destino y golpeado por la fortuna. Siempre miraba hacia arriba y nunca hacia abajo. Clamaba justicia o pedía clemencia alternativamente, incapaz de apreciar los dones y virtudes que me acompañaban. Instalado en la queja permanente y el malestar incesante, solía caer a menudo en la frustración y la amargura, me debatía a ratos entre la rabia y la decepción, llegando a coquetear incluso con las simas de la depresión y el desconsuelo. A veces me culpaba a mí mismo y otras a los demás, no sabía apreciar el valor de lo sencillo y fugaz, mis ansias me empujaban siempre a buscar más, convencido de que aquello no podía ser todo y que forzosamente debía haber algo mejor. Solía perder el tiempo pensando en las cosas que me faltaba por lograr y me ponía retos cada vez mayores nada más alcanzar la meta, lo que me impedía disfrutar del triunfo. Llamaba necesidad a casi todo lo que no tenía y sentía como una obligación conseguirlo, como si siempre faltase la pieza que diera sentido a todo. Llámame estúpido o ingrato, tienes razón. Y entonces todo se truncó de repente, mi vida tal y como la conocía, con sus miedos y esperanzas, con sus lunes y sus viernes, cambió sin previo aviso. Todos los proyectos y planes de futuro quedaron aplazados, suspendidos u olvidados y solo entonces empecé a descubrir la grandeza de lo perdido, prometiéndome no volver a despreciar tantas cosas buenas que poseo y aprender a disfrutar de cada momento sin pensar en lo que me falta ni temer a lo que vendrá.


 

3 comentarios:

silvioafonso dijo...

O pior momento do homem é quando
entra em conflito consigo mesmo.
Um abraço, amigo e bom dia.

Mi nombre es Mucha dijo...

Un gran escrito como para haberlo grabado en voz alta
te
felicito

Elisabete dijo...

OLÁ! BOA NOITE... VIM FAZER UMA VISITINHA E TE DESEJAR UMA NOITE DE PAZ! ABRAÇOS.