“Está bien, lo dejo. Hasta aquí hemos llegado. Se acabó”. Cuántas veces me he dicho esto y al día siguiente, si no a los cinco minutos, me sorprendo volviendo a intentar aquello en lo que he fracasado. Porque no se me ocurre qué más podría hacer con mi tiempo, porque las ganas me comen por dentro y me obligan a buscar de nuevo aquello que deseo. No se trata de que estés haciéndolo mal, ni que no encuentres el modo correcto, nadie te va a decir que estás equivocado si tú crees firmemente en ello. Por eso , aunque sepas de antemano que son escasas las posibilidades de éxito, sabes que no dejárás nunca de intentarlo. Esa será tu victoria.
viernes, abril 06, 2018
jueves, abril 05, 2018
Ya está bien de hacerse trampas a uno mismo. De engañarse con promesas falsas que sabes que no cumplirás. No sigas haciendo planes que nunca llevarás a cabo, no deposites en el futuro la esperanza, porque sabes perfectamente que no lo harás y que esas son tan solo palabras que te dices para intentar no sentirte tan mal, descontento con una realidad gris que no te satisface pero de la que no te atreves a escapar. Por mí puedes seguir mintiendo, diciendo que vas a dejar de hacer eso que tanto te desagrada y jurar que al fin vas a decidirte a buscar tus sueños sin temor. Si eso te hace sentir mejor, está bien, pero no vengas a quejarte mañana cuando todo siga igual y no te queden más excusas con las que maquillar tu derrota, porque a nadie engañan tus mentiras prefabricadas cuando las has escuchado ya tantas veces.
miércoles, abril 04, 2018
Conforme nos hacemos mayores las neuronas van muriendo, pero también se refuerzan las sinapsis que las unen. Las que sobreviven se unen de un modo más intenso. Crecer es reforzar los lazos, al tiempo que van despareciendo aquellos que son más débiles. Cada vez menos, pero más firmes. Tal vez por esa misma ley natural cada vez hay menos personas en mi vida, pero lo lazos que nos unen son más fuertes. Muchos han desaparecido con el paso del tiempo, pocos son los que permanecen, pero nuestra relación es cada día más profunda. Sacrificar la cantidad en favor de la calidad. Contar una y otra vez los dedos de una mano. Renunciar a nuevas relaciones que pueden llamar nuestra atención fugazmente pero siempre acaban defraudándonos. Aferrarnos a lo conocido, a lo único que nos sostendrá con firmeza cuando caigamos. No hay mucho más. Porque solo lo que atamos con fuerza permanecerá unido.
martes, abril 03, 2018
En ocasiones, veo muertos. No, no es que tenga un sexto sentido ni se haya producido un apocalipsis zombi, aunque a veces lo dudo. Es tan fácil como mirar a los ojos de la gente, que nunca mienten ni esconden lo que sienten. Gente que camina sin rumbo, aunque crean saber muy bien a dónde van, pero allí a donde se dirigen no está aquello que persiguen. Rostros sin vida refugiados en ritos absurdos cuyo sentido no se cuestionan, en busca de una satisfacción bastarda que nunca alcanzan. Gente que ha olvidado sus motivos, si es que alguna vez los tuvieron, sin futuro, con un presente que detestan y un pasado que han olvidado. Por eso tengo miedo de salir ahí fuera, cruzarme con ellos, que me contagien su enfermedad y me inunde el vacío que transmiten, pues cada noche es la noche de los muertos vivientes.
lunes, abril 02, 2018
“No tengas miedo, los monstruos no existen”, le digo a mis hijos cuando despiertan asustados en mitad de la noche. Durante unos segudnos no saben dónde están, creen que aún siguen dentro de esa pesadilla terrible que les hizo gritar y trato de hacerles regresar a la realidad para que se calmen. A veces necesitan dormir en mi cama para que se les pase, temiendo que el monstruo del armario vuelva a asomarse para llevarlos consigo y yo les consuelo asegurándoles con firmeza que mataré a todos los monstruos que se atrevan a molestarles. Eso parece darles confianza y les permite volver a conciliar el sueño. Sin embargo no hay nada que me diga a mí mismo que sea capaz de consolarme y me permita dormir en las noches de insomnio en las que los monstruos vuelven a salir del armario para atormentarme sin remedio, aunque trate de engañarme repitiéndome una y otra vez que no debo tener miedo, que los monstruos no existen y que nadie va a hacerme daño.
domingo, abril 01, 2018
Es importante soltar lastre para poder seguir ascendiendo. Eliminar ese peso innecesario que nos empuja hacia abajo y nos impide elevarnos hasta hacernos caer y darnos de bruces contra el suelo con fatales consecuencias. Lo que nos define no es solo lo que llevamos con nosotros sino también, y quizás en mayor medida, lo que dejamos atrás. Para conocer quiénes somos es más imporatnte saber a qué estamos dispuestos a renunciar. Es como esos acertijos en los que te piden tirar a alguien de un avión y debes elegir a una persona entre varias. Según lo que decidas, eso definirá tu personalidad, y no puedes renunciar a tomar esa decisión ni dejar que nadie la tome por ti. Porque no podemos avanzar si no abandonamos aquello que ya no nos sirve, y es absurdo lamentarse por la pérdida de cosas que no nos hacían ninguna falta, sino al contrario, de no hacerlo, nos conduciría inevitablemente a precipitarnos al vacío.
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