domingo, mayo 05, 2019

Todo tiene una explicación. Es un axioma básico que con frecuencia olvidamos, sobre todo cuando la explicación de los demás no coincide con la nuestra y el resultado no es el que deseamos. Puede que no entiendas la actitud de alguien y te sorprendan o decepcionen aquellos en quien tanto confiaste, pero existen siempre poderosas razones que justifican los comportamientos ajenos. Por absurdo, estúpido o inapropiado que te parezca, todo tiene sentido si contemplamos el panorama completo y analizamos cada elemento con calma, pero tú solo ves una ínfima parte distorsionada del cuadro muy alejada de la realidad. Por eso no me condenes aún sin conocer mis motivos, no me juzgues tan rápido sin atender mis argumentos, no critiques lo que hice en el pasado si no has recorrido el mismo camino hasta llegar aquí, porque no estás en mi piel ni conoces de mí más que falaces apariencias que no son verdaderas. Porque nada es lo que parece, nada es absoluto, todo depende, aunque ahora no seas capaz de adivinar sus motivaciones. Solo debes detenerte un instante a respirar y tratar de ponerte en el lugar ajeno, preocuparte por lo que le hizo actuar así, mostrar un poco de empatía e intentar comprender a quien tanto daño te hizo. Sólo así poseerás la llave que te abra la puerta de lo desconocido y te haga comprender tus propios actos y encontrar al fin la explicacion de tantos errores cometidos.