martes, junio 29, 2021

De repente es verano y todo es exceso y color, el aire vibra y la luz resplandece. Miramos al futuro con optimismo, hacemos planes y celebramos la vida. Nos reencontramos, nos abrazamos, mostramos sonrisas confiadas como si aquí no hubiera pasado nada. Y me contagio de esas ganas que llenan el ambiente y hago volar la esperanza, redescubriendo el valor de aquellas pequeñas cosas que dejamos aparcadas, aguardando a que llegase este momento dichoso en que todo cobra sentido después de tanto tiempo de incertidumbre y miedo. Por momentos volvemos al ayer, a las tardes infinitas de la infancia, sin obligaciones ni prisas, a las ilusiones de la adolescencia y el tiempo se aligera y se dilata. La fiesta se prolonga a mi alrededor y los problemas parecen esfumarse. Todo es exceso y color, el aire vibra y la luz resplandece. Y sin embargo, incapacitado tal vez para la dicha, no consigo alejar de mi mente las pérdidas.


 

2 comentarios:

Helena Saenz dijo...

La dicha y la desventaja de vivir con los pies en la tierra.

Entre pinceles y crochet dijo...

Muy bonito Like
Saludos.