Es arriesgado hacerlo así, a pecho descubierto, poniendo mi nombre y apellido debajo de cada entrada. No trato de engañar a nadie. Sé lo mucho que me juego poniendo el corazón en todo lo que escribo, haciendo caso omiso a quienes me aconsejan que sea más precavido, que no muestre mis sentimientos, que me oculte bajo una máscara protectora. Sería más fácil si me escondiera tras el anonimato de un seudónimo o si sencillamente decidiera ser un cobarde que no da nunca la cara. Pero eso no va conmigo, voy de frente y por eso a veces hago y me hacen daño, soy sincero, leal, verdadero, no oculto mis intenciones y pago con gusto mis errores. No sé si eso es lo correcto o no, pero estoy orgulloso de todo lo que he conseguido de ese modo, pues vale mucho más que lo que otros obtienen con engaños.
martes, febrero 06, 2018
lunes, febrero 05, 2018
No se trata de hallar culpables, sino soluciones y para ello sería más fácil si intentases comprender los verdaderos motivos que nos condujeron a tomar la decisión equivocada y de la que yo soy la primera víctima. No creo que nadie quiera perjudicarse a sí mismo, por lo que no deberías condenarme tan rápido por mis errores, cuyas consecuencias tan duramente estoy pagando. Por eso no me juzgues, no rechaces mis argumentos y te aferres a tu versión de los hechos que tanto te complace, pues quizás estés viendo solo la mitad del cuadro.
domingo, febrero 04, 2018
Lo que nos salva son los detalles. Fijar la atención en las cosas pequeñas, aparentemente insignificantes, nos distrae de pensar en todos esos asuntos importantes que tando daño nos hacen. El secreto es construir una vida sencilla a base de pequeños gestos cotidianos sin hacernos demasiadas preguntas. No pensar a lo grande, no ponernos metas, no querer nunca más de lo que tenemos, no pretender lo ajeno, dejarnos llevar por las prisas y la confusión del día a día y refugiarnos en ocupaciones banales que tanto consuelo ofrecen. Olvidarnos de lo que realmente nos importa y nos preocupa para centrarnos en lo insustancial. Todo es más sencillo así. Pero no sé si es esa la vida que quiero.
sábado, febrero 03, 2018
Es extraña esta forma de sentir. No comprendo por qué me dejo llevar por espejismos que sé falsos y a pesar de saberlo me lanzo sin red al abismo pensando que esta vez será diferente y siempre acabo tirándome a la piscina vacía desde el trampolín. Cuando apenas me he recuperado de las heridas, enseguida me atrapa el aroma de una promesa embaucadora que no me deja más alternativa que entregarme a ella por completo. Sé que es absurdo, que no debería encapricharme tan rápido, que no puedo dejar que mis sentimientos se desboquen ante el menor resquicio de esperanza, pero no puedo evitarlo. Por eso, incapaz de cambiarla, he dejado de intentar comprender esta extraña forma de sentir mía.
viernes, febrero 02, 2018
Un terremoto en Japón apenas produce daños materiales. Un terremoto de similar intensidad en Haití provoca cientos de muertos e innumerables destrucciones. Hay que estar preparado para cuando el suelo empiece a temblar, para evitar así que todo se venga abajo sin remedio al primer envite, para ello es necesario fijar unos cimientos sólidos a prueba de cualquier seísmo. Las relaciones que no están bien asentadas son fáciles de derrumbar, no soportan el menor contratiempo, y en ello no influye ni siquiera la antigüedad ni los supuestos intereses comunes, pues hay edificios nuevos de aspecto humilde que están firmemente construidos y otros antiguos y lujosos, en apariencia resistentes, que se desploman ante cualquier problema. Por eso me empeño en asentar aquellas relaciones personales que de verdad me importan sobre firmes cimientos que hagan que nada las pueda derribar, por más temblores que las sacudan.
jueves, febrero 01, 2018
No insistas, es fácil atacarme. Créeme, soy todo un experto. Tengo mil defectos que no trato de disimular. Me equivoco muchísmo más de lo que acierto. No tengo grandes virtudes dignas de elogio. Ni siquiera pretendo defenderme de las acusaciones, pues suelo compartir su opinión. A veces me avergüenzo de mí mismo. Soy ruin, envidioso, vago y pretencioso. No poseo cualidades destacadas que me hagan diferente de la inmensa mayoría. No tengo nada que me distinga. No soy especial. Soy tan vulgar y mezquino como tú mismo.
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