jueves, abril 12, 2018

Levantar la vista al cielo en la noche y ver todas esas estrellas que ya han muerto. Su luz aún llega a nosotros miles o millones de años después de que se apagaran para siempre en algún rincón remoto del universo. Nada de lo que crees ver es cierto, son tan solo restos de un pasado muy anterior a ti que ya no existe. Son como esos recuerdos a los que te aferras como si aún estuvieran vivos, aunque en el fondo sepas que nada de eso existe ya. Son solo ilusiones, espejismos que te embaucan con su luz y que nunca volverán. Aunque a veces te gusta mirar hacia arriba y engañarte pensando que todo eso aún está vivo en algún lugar.

miércoles, abril 11, 2018

Cuando iba a la escuela, al instituto o a la universidad, jamás nadie me preguntó qué pensaba yo acerca de ningún tema. Ningún profesor quiso saber nunca mi opinión. Tampoco en casa lo hicieron. No nos invitaban a mostrar nuestras ideas en público. En realidad no les importaba lo más mínimo, más bien ni siquiera creían que tuviésemos ideas propias, y en la mayoría de los casos así era. No nos enseñaron a pensar por nuestra cuenta, solo teníamos que repetir de memoria todo lo que ellos querían que dijéramos. Algo ha cambiado ahora, aunque a los alumnos les cuesta expresar su opinión y les molesta que les obliguen a reflexionar sobre cualquier tema. Consiguieron así una sociedad sumisa y obediente, incapaz de tener su propio punto de vista, que nunca se cuestiona lo que le dicen sino que se limita a repetir de memoria todo lo que quieren que digamos. En cuanto te sales de eso, obtienes el rechazo de todo el mundo y eres considerado un loco, un estúpido o un apestado.

martes, abril 10, 2018

Lo que ves de mí es solo la superficie. Celoso de mi intimidad, oculto la mayor parte de lo que soy. Me he acostumbrado tanto a guardar mis secretos que ya casi los he olvidado. A veces puedo parecer justo lo contrario y ahuyentar con mi actitud a quienes pretendo acercarme. Quizás es la prueba que exijo pasar a quienes quieran conocerme de verdad. Un escudo protector frente a compañías poco interesadas, y como tales poco interesantes. Por eso harías mal en juzgar lo que ves, te equivocarías si creyeses que me conoces. Hacerlo, requerirá tu esfuerzo. Solo si de verdad te interesa, podrás descubrir quien se esconde realmente bajo esta desapacible apariencia.

lunes, abril 09, 2018

En algún mundo paralelo hago todo lo que quiero y los planes siempre me salen bien. Soy feliz, optimista, atento y confiado y nunca tengo miedo. En algún espacio y tiempo remoto tengo siempre la respuesta correcta y no dudo si debo tomar una decisión, seguro de que nada puede fallar. Allí confío en la gente y recibo siempre lo que doy. En algún otro universo el dolor no existe en mi vida, no me lamento por las oportunidades perdidas ni renuncio a mis deseos, miro al futuro con esperanza y descarto la derrota como opción. En agún lugar lejano soy todo lo que me gustaría ser y carezco de esos múltiples defectos que tanto detestas. Siento que nos haya tocado sin embargo vivir en este y no ese mundo perfecto en el que ni tan siquiera creo y no sé si deseo.

domingo, abril 08, 2018

A veces lo más difícil es no hacer nada. Quedarse quieto y dejar que todo siga su camino, aceptando una realidad no buscada aunque nos desagrade, para no arriesgarse a meter la pata y tener que cargar con la culpa. Lo sencillo sería romper con lo que no nos gusta, abandonar el barco antes de que se hunda, intentar arreglar lo que se ha roto aunque no sepamos cómo. Pero sabes que nada de eso funcionará, que muchas veces lo único que puedes hacer es sentarte y esperar, dejar que el tiempo cumpla con su trabajo, mientras te mueres por hacer lo imposible para salvarte. Porque no vale hacer cualquier cosa, no sirve equivocar una vez más nuestras acciones y provocar un desastre aún mayor. Acostumbrado como estoy a tomar decisiones erróneas, prefiero que el tiempo decida por mí.

sábado, abril 07, 2018

Con frecuencia, en mitad del camino, pierdes de vista el motivo por el que echaste a andar. Hay momentos de euforia y otros de decepción absoluta, y en esa montaña rusa de sensaciones encontradas olvidas el objetivo que te impulsó a comenzar el viaje, aunque ya sabías que esto iba a pasar. No sabes por qué haces lo que haces, incluso piensas que es absurdo o innecesario, si no directamente una locura o una estupidez. Y cuando eso sucede hay que ser lo suficientemente fuerte como para no tirar la toalla. Por eso son tantos los que abandonan, porque ya no le ven sentido a lo que hacen. Confieso que me he rendido muchas veces, que perder de vista la meta me ha hecho sentirme desorientado y regresar a casa vencido. No soy mejor que nadie, pero quizás sí más terco, y en esos instantes de debilidad es el orgullo y la incapacidad para rectiifcar mis decisiones lo único que me impulsa a seguir adelante, sabiendo que tendré que soportar el sufrimiento solo para no dar la razón a quienes desconfiaron de mis posibilidades, aunque hayan cambiado tanto las circunstancias y ya no necesite alcanzar esa meta, pero el motivo que te impulsó está ahí, tal vez escondido detrás de muchos errores e indecisiones, aún vivo.