miércoles, diciembre 12, 2018

Tal vez creas conocerme pero lo que ves no es todo lo que soy.
Me oculto bajo apariencias amables y me desnudo en cuanto me siento cómodo.
Soy actor de profesión y nudista de vocación.
No suelo confiar en la gente, pero cuando lo hago lo doy todo y no admito devolución.
Me entrego sin fianza y tengo garantía de por vida.
Nunca compro billete de vuelta, pero tampoco me quedo mucho tiempo en el mismo sitio.
Me aburre hacer siempre lo mismo y me da miedo lo nuevo, pero me encanta vencer mis miedos y tus prejuicios.
Me planteo retos que me superan para poder superarme a mí mismo.
Pienso en el futuro más que en el pasado, pero solo creo en el presente.
A veces doy demasiadas explicaciones pero nunca pido ninguna.
Me equivoco sin pudor y me avergüenzo ante los halagos.
Me gustan las canciones tristes y las personas que me alegran el día.
Entiendo a los demás mucho mejor que a mí mismo.
Si pierdo los papeles escribo un nuevo guión.
Perdono con facilidad pero aún debo aprender a olvidar.
Si me haces daño me iré sin pagar la cuenta ni pedir la hoja de reclamaciones.
Soy siete veces más fuerte que tú, porque las heridas del pasado así me hicieron,
y siempre intento estar de buen humor, aunque no lo consigo.
Impulsivo. Obstinado. Persistente.
Doy siempre más de lo que recibo
y nunca me quejo si no obtengo lo que creo merecer,
aunque después llore a solas por lo perdido.
Aprendo rápido y olvido despacio.
Quiero a quien me quiere e incluso a quien no lo merece.
Así voy.
Viviendo.


lunes, diciembre 10, 2018

Fueron nuestras breves horas el único refugio que hallé. Solo en ti tuvo sentido la vida, antes de que hubiera un después. Hoy sigo girando alrededor de ti aunque tú ya no estés, condenado al exilio de tu ausencia en esta nada gélida que tanto quema, rodeado de la ineficiente multitud que no alivia la soledad ni consuela. Ya no me importa esta vida absurda que no comprendo ni deseo, solo temo del final que conmigo muera para siempre tu recuerdo. Amo el pasado como única existencia, ser es haber sido, hoy es ayer, mañana nunca. Y ahora, cuando nada queda ya de aquellas breves horas en que vivir fue bello, después de haber negado tanto, quisiera creer en algún dios para salvarte del olvido.



sábado, diciembre 08, 2018

Lo nuestro murió de precaución. El miedo a que no nos entendieran nos hizo refugiarnos en las sombras que acabaron apagando nuestra luz. Nos alejábamos cuando sentíamos que podíamos molestar a alguien, pues siempre antepusimos lo que pensaran los demás. Incapaces de defendernos de cualquier ataque, nos negamos repetidas veces y nos tratamos como desconocidos fingiendo que no dolía. Temiendo ofender a alguien, no tuvimos valor para proclamar lo que sentíamos, fuimos víctimas de nuestra indecisión y torpeza, inseguros como adolescentes inexpertos y nos creímos culpables de nuestros deseos. Para no hacer daño a otros nos lo hicimos a nosotros mismos. Y así, sin ser nada, lo fuimos todo. Sí, ahora que todo eso se perdió para siempre, me doy cuenta y puedo decirlo alto y claro, lo que nos mató fue nuestra inmensa cobardía.

jueves, diciembre 06, 2018

Puedes temer al futuro, interpretar las señales que aparecen a tu paso como signos evidentes de la derrota que se avecina, negarte el derecho a la felicidad, caminar siempre por la sombra, poner tú mismo las piedras en el camino, pero eso solo hará que no puedas apreciar la belleza del sendero. Tal vez, dirás, no esté en tu mano elegir, que nadie prefiere el dolor si puede evitarlo, que todos buscamos el sol en los días helados, y tienes razón, pero hay muchas cosas que puedes hacer para evitar que se apodere de todo: crear el escenario adecuado para que no aparezca, rodearte de personas que te den luz y sepan cómo aliviarlo, ocupar tu mente en asuntos sencillos que ofrezcan recompensas inmediatas, repetirte mil veces que todo va a salir bien hasta creer en ello. Nada de eso impedirá que suceda lo inevitable, el dolor y la rabia forman parte del juego, pero mientras llega te permitirá disfrutar de momentos irrepetibles que hacen que la vida valga la pena, porque no puedes pasar todo el tiempo esquivando escaleras y huyendo de gatos negros, es un esfuerzo excesivo que no puedes permitirte. Dedica mejor tu energía a buscar experiencias enriquecedoras, a sembrar la memoria de recuerdos bellos y ahórrate esas lágrimas para cuando de verdad haga falta llorar. El miedo nos mata, nos debilita y nos vuelve cobardes, nos arrebata el presente y el futuro y aplasta nuestras ganas. Así que abandónalo de una vez y alimenta la esperanza, porque vivir con miedo es vivir menos.

miércoles, diciembre 05, 2018

No hay mucho donde escoger. Puedes acoplarte de un modo perfecto a la rutina gris del día a día, fichar puntualmente sin perder un minuto, cumplir con todas tus obligaciones escrupulosamente, superar etapas y aceptar tu sino. Puedes poner mala cara de camino al trabajo, madrugar y tomar café, protestar en los semáforos y despreciar a todo el mundo a tu alrededor, quejarte de los políticos, tus jefes y tus compañeros, negar tus sentimientos y adoptar como propias ideas ajenas que tanto esfuerzo te ahorran. Hablar sin parar de lo divino y de lo humano y no hacer nada con tu vida. Decir sí a todo mientras piensas no, para acabar haciéndolo de todos modos. Puedes dejarte llevar por lo que se supone que debes hacer, integrarte en el engranaje del sistema a la perfección, dejar que otros elijan por ti lo que haces, lo que comes y lo que piensas, aceptar la configuración por defecto creyendo que es la única o incluso la mejor, nadar como pez en el agua que no sabe lo que es el agua, creyendo que estás en el mar e ignorando que estás en una pecera, congelar tu vida para que nadie pueda modificar nada, cumplir todos los trámites sin saltarte ni un paso, rellenar formularios que no entiendes y fingir que comprendes algo, acudir a compromisos insoportables aunque no te apetezca, asentir con la cabeza y negar con el corazón, dar la razón a quien no la tiene y quitársela a quien te gustaría creer. O puedes dejarte de tonterías y coger las riendas de tu vida para hacer todo lo que siempre quisiste y nunca te atreviste a intentar. No hay más. Tú decides.

martes, diciembre 04, 2018

Ya no me preocupa lo que puedas pensar o decir de mí. Llegó un momento en que me cansé de escuchar críticas sin sentido y aprendí a ignorar lo que no me importaba. Incapaz de cumplir todas las normas, decidí no cumplir ninguna e inventar las mías propias, que puedo romper cuando me apetezca sin rendir cuentas a nadie. Harto de esconder mis diferencias me dediqué a exhibirlas con descaro como seña de identidad cuando comprendí que no debía avergonzarme de ellas. Tal vez no te agrade mi companía ni te sientas cómodo en mi presencia. Eso tiene fácil solución. Quizás no te guste cómo soy, pero ese no es mi problema sino el tuyo. Puede que no estés de acuerdo con mis opiniones ni compartas ninguna de mis creencias. No te lo reprocho ni trato de convencerte de nada. Tranquilo, puedes decir lo que quieras, porque nada de eso me afecta. Ante la imposibilidad de gustar a todo el mundo, elegí gustarme a mí mismo y pago con gusto el precio de lo diferente. Ya no me planteo a quién puedan molestar mis acciones u ofender mis palabras. Porque yo no me equivoco, hago las cosas a mi manera.